25 de septiembre de 2019
25.09.2019
Desde los cantones

Nuestra ciudad rivaliza en itinerarios gastronómicos

24.09.2019 | 21:04

A Coruña celebra estos días el 16º Concurso de tapas Picadillo, al que concurren 65 establecimientos, número corto si consideramos que nuestra urbe reúne, de cabo a rabo, en todo su territorio, un itinerario gastronómico permanente. En cualquier punto, puede degustarse, a diario, el complemento de nuestra cocina, sin artificios, ni primores postizos, que se ofrece a cuerpo limpio para el alboroque. El aperitivo del mediodía o del atardecer, además de una costumbre social, es una estimulante terapia, es el mejor antídoto contra la anorexia. El trasiego humano alegra la dinámica diaria porque a los ciudadanos, les permite templar la vida en todas sus variables, además del placer de dialogar mediante un buen vino o la cerveza autóctona en cualquier figón o abadía. La calle, para el coruñés, es el mejor paisaje, es el paisaje de la confidencia. En estas rondas, que tanto atraen al visitante, hay que rendir homenaje a los productos del mar, al insustituible "pulpo a feira" al que A Coruña rinde homenaje, con un airoso monumento en el Paseo Marítimo. De los ingredientes, que nos llegan de los conchilleros de las rías del Burgo y de Noia, almejas, mejillones, berberechos, etc. O al percebe de la Torre de Hércules, del Roncudo o de la Percebelleira, que los turistas inexpertos se dedican a desguantarlos, son especies propicias para el buen paladar y también para evocar al gran Picadillo, gran maestro universal de la cocina, que fue un adelantado en elevar a los altares la categoría social del arte culinario.

Otrosí digo

Los chorizos, cocidos en vino, fue una especialidad que popularizaron en la Gaiteira el expúgil Aurelio Pardo y su esposa Maruja, precursores de lo que sería después la famosa Casa Pardo, en la primera línea de nuestros restaurantes.

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