06 de octubre de 2019
06.10.2019
La Opinión de A Coruña
editorial

Alternativas para paliar el cierre de la térmica de As Pontes

05.10.2019 | 23:36
Alternativas para paliar el cierre de la térmica de As Pontes

Tras el anuncio del cierre, en enero, de la central térmica de Meirama en 2020, esta semana pasada fue Endesa quien comunicó su determinación de dejar de operar en sus cuatro plantas de carbón en la Península. Esta decisión incluye a la central térmica de As Pontes, la mayor del país, sobre la que pesaba un compromiso de inversión de 217 millones para adaptarla a las exigencias medioambientales de la UE y prolongar su funcionamiento una década más, hasta 2030.

La energética, propiedad de la multinacional italiana Enel, alega que el funcionamiento de estas centrales no resulta previsible en el mercado de generación en el futuro debido al encarecimiento de la compra de los derechos de emisión de dióxido de carbono. El precio de la tonelada se disparó en más de un 50% en solo un año.

Con esta decisión, que la empresa energética considera irreversible por razones económicas, se produce el apagón de las dos centrales térmicas de carbón con las que contaba la provincia de A Coruña.

Endesa garantiza el empleo de los 160 trabajadores que componen la plantilla. Los trámites de cierre de la planta, que lleva ya cinco meses paralizada, se alargarán un año y medio y el proceso de desmantelamiento, otros cinco años más, en los que se empleará a otros 130 de las empresas auxiliares. A partir de ahí, es una incógnita qué pasará.

El cierre, según la empresa, no se produce por un problema coyuntural de mercado en el negocio eléctrico que pueda variar en el corto o medio plazo, sino por la absoluta falta de rentabilidad de producir energía con carbón, un proceso que carece de horizonte económico.

La penalización del CO2 en el mercado europeo se ha disparado de los 5,8 euros por tonelada de 2017 a los 25 de 2019. Este incremento del gravamen del carbón tiene lugar a la vez que un abaratamiento del precio del gas, cada vez más competitivo y por una importante reducción del nicho térmico de carbón por la entrada ingente de energía renovable, con 9.000 nuevos megavatios incorporados este año y una previsión de crecimiento de 65.000 megavatios de nueva capacidad hasta 2030, fecha en la que se prevé que el 70% de la generación eléctrica en España tiene que estar libre de emisiones.

La Unión Europea quiere mantener al alza la penalización de los derechos de emisión para lograr en 2030 el objetivo fijado de descarbonización, especialmente en el sector eléctrico.

La descarbonización y el incremento de producción de las energías renovables son en Galicia la cara y la cruz de un proceso en el que la comarca de As Pontes sale peor parada. El pasado lunes, 21 alcaldes de municipios del norte de A Coruña y otros cuatro de Lugo se reunieron en Ferrol para declarar la emergencia industrial de la zona y lanzar un grito de auxilio.

El alcalde de As Pontes y presidente de la Diputación coruñesa, el socialista Valentín González Formoso, calificó el encuentro de histórico porque nunca se había logrado reunir a tantos alcaldes colindantes para alzar una voz y clamar por una reactivación industrial en unas comarcas que tienen unos riesgos muy serios. El regidor pontés admitió que el carbón ya no es una opción, pero hay que explorar otros biocombustibles, como la biomasa. Endesa realiza pruebas desde el verano con estos biocombustibles en la planta de As Pontes.

Formoso exigió además que todos los partidos se sienten a buscar una solución para el futuro de la instalación industrial de As Pontes, que genera empleo directo para 800 personas.

El Ministerio de Transición Ecológica abrió el miércoles un cauce de diálogo con una reunión en Madrid con los representantes de los afectados por el cierre, al tiempo que la Xunta reclamaba un plan de actuación definido.

La mayor esperanza está depositada ahora en la reclamación efectuada el jueves en Bruselas por el alcalde de As Pontes a la directora general de Energía de la UE, Ditte Juul Forgensen, para que Galicia se incorpore al fondo europeo de la descarbonización. Formoso mantiene que esta alternativa permitiría el acceso a importantes recursos para la reactivación de la comarca pontesa.

En esta búsqueda de alternativas deben jugar un papel importante el Gobierno y también la Xunta, con presión a la UE y medidas complementarias para paliar los efectos del cierre. El avance hacia una energía más limpia no puede hacerse al coste de laminar el futuro económico del norte de A Coruña.

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