08 de octubre de 2019
08.10.2019
La Opinión de A Coruña
el trasluz

Impulsos

de maldad

07.10.2019 | 22:21
Impulsos

de maldad

Luis, un amigo de la infancia, iba por la calle sin meterse con nadie cuando se encontró con un conocido.

–Hombre, Luis, creí que te habías muerto de un infarto „exclamó con sorpresa el conocido.

–¿Y eso?

–Me lo dijo Millás.

Luis me llamó enseguida para preguntarme por qué propagaba yo esa clase de rumores.

–Yo no he sido „me defendí.

Y en efecto, yo no había sido, pero no me creyó. Al día siguiente tuve que ir al centro a hacer unas compras en El Corte Inglés, donde coincidí en la sección de ropa interior con otro amigo.

–¿Te has enterado de lo de Luis? „me dijo.

–No, qué pasa.

–Se murió de un infarto.

Hice como que no tenía ni idea, pero llamé enseguida a Luis para contárselo y me confesó que lo sabía todo el mundo.

–¿Qué es lo que sabe todo el mundo?

–Que me he muerto. Todo el mundo sabe que me he muerto y no me he muerto, ya lo ves, he contestado al teléfono. Varios compañeros de la universidad han llamado a mi mujer para darle el pésame. Y cuanto más lo desmentimos más crece el rumor.

Le dije que lo sentía mucho, pero que yo no tenía nada que ver. Esta vez, por fortuna, me creyó y nos despedimos en buena armonía. Poco tiempo después, en un restaurante, se acercó a saludarme, un antiguo alumno del colegio. La verdad es que no pude evitar la tentación de preguntarle si sabía lo de Luis. Respondió que hacía tiempo que no tenía noticias de él.

–Pues se ha muerto de un infarto „le espeté.

–Vaya, luego llamo a su mujer para darle el pésame.

–No le digas que lo sabes por mí. Parece que quieren ocultarlo.

Volví a casa preguntándome por qué lo había hecho, pero no hallé respuesta. Impulsos de maldad que no podemos reprimir, supongo. El caso es que ayer mismo sonó el teléfono y volvieron a darme la noticia del deceso. Respondí que ya lo sabía y luego llamé al interfecto y quedamos para comer.

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