19 de octubre de 2019
19.10.2019
La Opinión de A Coruña
solo será un minuto

La ley de los bichos raros

18.10.2019 | 21:04

Mamen: "Supongo que soy un bicho raro. En peligro de extinción. No soy una selfiturista, por ejemplo. Quiero decir que si voy de viaje atiendo a las explicaciones de la guía por respeto e interés, y no me dedico a hacer selfies. Mucho menos, me compro un palo para alejar el móvil y tener un mejor plano. No viajo para sacarme fotografías para mostrar en las redes sociales. Viajo para ver, no para que me vean. Sí, soy un bicho tan raro que no pierdo ni un segundo dando mi opinión sobre cualquier cosa en Twitter o Facebook. Me abstengo de ese rasgo de egolatría. Tan rara soy que pongo a mi teléfono móvil un sonido discreto y lo dejo solo con vibración en el trabajo para no molestar a los demás con estridencias, especialmente si hay un grupo de WhatsApp activo y los mensajes se suceden sin descanso. Mi condición de persona rara abarca espacios tan curiosos como el civismo y la tolerancia. Por ejemplo, nunca dejaría un excremento de mi perra tirado en la acera ni se me ocurre bajar la basura cuando no hay servicio de recogida.

Sé que es una rareza inusual ir al cine y dejar el móvil en absoluto silencio. O no hacerle caso cuando voy conduciendo. Y cuando estoy con alguien en una cafetería, por supuesto no me dedico a ponerlo a la vista o consultar los mensajes que lleguen. ¿No es de gente muy rara respetar los pasos de cebra cuando voy en coche y no cruzar los semáforos un segundo después de que se hayan puesto en rojo? ¿Acaso no merezco una etiqueta bien visible de mujer súper rara por no compartir chismorreos en el trabajo y no fastidiar a los demás con quejas continuas? Si hay algo que me hace muy especial a la hora de compararme con el resto del mundo es que procuro tratar al prójimo como me gustaría que me trataran a mí, no me interesa ningún éxito que lleve aparejada una derrota ajena y nunca jamás pierdo el tiempo conservando rencores o alimentando arrepentimientos. A los bichos raros como yo, que no confunden sueños con ambiciones y saben distinguir entre fracasos y derrotas, la vida no les parece una carrera de obstáculos sino un atento paseo por caminos sin dueño".

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