23 de octubre de 2019
23.10.2019
La Opinión de A Coruña
desde los cantones

Otrosí digo

22.10.2019 | 21:39
Otrosí digo

Los gobiernos municipales, titulados con eufemismo de "progreso", no han resultado un buen negocio para el vecindario, porque han sido difícilmente controlables, alegres en el gasto y, también, pródigos en trapisondas; suelen confundir la cultura como propaganda y la ideología, su regla de acción. Ahora, el concejal socialista señor Lage trata de ordenar las desgreñadas cuentas municipales y ya se ha puesto a la tarea de iniciar conversaciones con el BNG (dos veces), En Marea, Ciudadanos y, finalmente, con el PP. Pudiera maliciarse que el calendario ha pospuesto al PP como agenda cerrada. Como lo de las lentejas, "o las quieres o las dejas". Quisiéramos pasar del escepticismo al conformismo, talante difícil de conseguir, porque en el ámbito político no suelen brillar las virtudes. A los gobernantes locales les resulta fácil hablar, de modo singular, cuando se expresan sin concreciones o sin compromisos inmediatos. Nunca se debe excluir o desdeñar el diálogo frecuente con el partido que obtuvo la mayoría en las urnas, porque el resultado de quebrar la legitimación social tiene consecuencias. Nuestra alcaldesa parece receptiva al entendimiento, pero, por lo observado, no ha exhibido el libreto, ese que debe hablar de reducir gastos e impuestos, que lo comprendan y que supere la agudeza de un lector medio. La alcaldesa, repetimos, es la marca de la ciudad a la que representa, no solo en la facción política que encabeza.

Compadecemos al señor Losada por las servidumbres de su cargo como delegado del Gobierno, a la hora de cantar las excelencias del Ejecutivo central y la renuencia de sus obligaciones con Galicia, en temas estructurales y económicos legítimos. El señor Losada, como alcalde era amigo de la jactancia y de los eslóganes ("La gran Coruña", "La ciudad del empleo"), aunque sus juicios más celebrados fueron "gobernar con valor" y "apostar por los principios socialistas" ante la crisis económica. Actualmente, no basta con derramar el diluvio sobre la oposición y mantener el silencio (ante la falta de "voluntad política" del gobierno socialista), como buen amigo del cloroformo.

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