14 de noviembre de 2019
14.11.2019
La Opinión de A Coruña

Los efectos del sedentarismo

13.11.2019 | 21:15

Si durante toda la historia la actividad corporal había sido el eje de los esfuerzos que se hacían para conseguir alimentos y superar los obstáculos que presenta la naturaleza, desde la revolución industrial el sedentarismo ha ocupado un lugar predominante en la mayoría de las actividades laborales. Nuestra sociedad de consumo ha introducido unos hábitos que no tienen nada de saludables. El sedentarismo no solo no se reduce, si no que avanza inexorablemente como un silencioso tsunami que cada año origina un 6% de los fallecimientos en todo el planeta.

Según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, más de 50.000 muertes al año se deben a causas relacionadas directamente con la falta de actividad física. Según la OMS, debemos realizar un mínimo de 150 minutos de ejercicio aeróbico a la semana para estar sanos. Pero uno de cuatro adultos no lo cumple y más del 80% de los adolescentes tampoco. La tasa de obesidad infantil alcanza el 18% y bla, bla, bla...

Y es que, mis queridos lectores, el ser humano está diseñado para moverse y la evidencia científica lo deja claro: el ejercicio y la actividad física mejoran la calidad de vida, el humor y la movilidad, a la vez que previenen múltiples patologías. No sé si están al corriente de que el Premio Nacional de Investigación en Medicina del Deporte de 2014 recayó en una investigación de la Universidad de Oviedo y del Hospital Central de Asturias que demuestra que el ejercicio de fuerza potencia la respuesta inmunitaria más que el de resistencia e inmunización in vivo. La protección alcanza a los atletas de élite, quienes muestran una mortalidad un 33% más baja, según un estudio de Alejandro Lucía, de la Universidad Europea de Madrid. Por otra parte, otros expertos aseguran que los ejercicios de fuerza y de acondicionamiento físico reducen la fatiga percibida en esclerosis múltiple y elevan el rendimiento funcional. Además, tiene un efecto antidepresivo, ya que con su práctica se liberan endorfinas, secreciones semejantes a la morfina, producidas por el cerebro.

Por eso, señoras, señores, jóvenes y niñas y niños, caminar es uno de los mejores regalos que le podemos hacer a nuestro querido cuerpo. Realizar una actividad física de forma regular y sistemática es altamente beneficioso para la salud. Y, fíjense que, en líneas generales, con tan solo cuarenta o cuarenta y cinco minutos al día podría ser más que suficiente.

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