20 de febrero de 2020
20.02.2020
el trasluz

La vida se complica

19.02.2020 | 22:46

Hay catadores de vino y catadores de etnias. La alcaldesa de Vic distingue por su aspecto físico a un catalán de un asturiano o un manchego. No ha explicado cómo lo hace, ese es su secreto de gourmet racial. Quizá al observar a unos se le activen ciertas glándulas salivales que permanecen ociosas al observar a otros, sean cuales sean los unos y los otros, pues un servidor carece de esas papilas gustativas y no distingue a los de Cuenca de los de Tarragona. En cualquier caso, si lo de la alcaldesa guarda relación con la saliva, algo tendrá que ver también con la baba, con la mala baba para ser exactos.

¿O se trata de un asunto relacionado con el olfato? Es posible que esta mujer eleve las fosas nasales, aspire el aire y sepa si ese individuo que camina por la acera es de Wyoming o de Badajoz. Si lo primero, se dirigirá a él en inglés, pues sin duda es culta y sabe idiomas. Si lo segundo, le hablará en catalán para que aprenda.

¿Para que aprenda qué? Para que aprenda, a secas. Hay que empezar a tratar como se merecen a las etnias inferiores. La alcaldesa de Vic crearía, por su gusto, un grupo de salivadores y de olfateadores que recorrerían las calles de su pueblo para localizar a todos los españoles que no hablasen catalán y hacer con ellos lo que aconsejan los manuales clásicos de supremacismo.

Nos preguntamos, claro, si la alcaldesa de Vic, al asegurar que se distingue por su aspecto a los catalanes de los no catalanes, es fascista en el sentido más puro del término. En otras palabras, si está convencida de pertenecer a una raza superior. En tal caso, las personas señaladas como no catalanas por el perímetro de su cráneo o el color de sus ojos lo tienen crudo en la localidad de esta señora. Mi consejo es que se disfracen de catalanas para pasar inadvertidas. Si no saben cuáles son los rasgos físicos definitorios del catalanismo, y mientras los averiguan, deberían salir a la calle con una careta de Torra, en el caso de los hombres, o de la alcaldesa en cuestión, en el de las mujeres. De ese modo podrán expresarse en castellano sin que les contesten en catalán.

La vida te da problemas, problemas te da la vida, ay.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook