07 de junio de 2020
07.06.2020
La Opinión de A Coruña

La palabra fascista como insulto

No sé con qué piensan que ofenden los que insultan a otro tratando de irritarlo al espetarle con furia, ira u odio que (...)

07.06.2020 | 00:46
La palabra fascista como insulto

No sé con qué piensan que ofenden los que insultan a otro tratando de irritarlo al espetarle con furia, ira u odio que es un "fascista". Pero si nos atenemos al significado gramatical de esta palabra llamar a alguien fascista es considerarlo "perteneciente o relativo al fascismo" (1ª acepción del Diccionario de la RAE); "partidario del fascismo" (2ª acepción); o "ser excesivamente autoritario" (3ª acepción).

Profundizando un poco más: el insultante que dice del insultado que es "fascista" lo más probable es que trate de decirle que es "partidario del fascismo". Lo cual obliga a aclarar a cuál de los significados de fascismo utiliza. Hay que descartar las dos primeras significaciones gramaticales de la palabra "fascismo" porque se refieren a una doctrina política, históricamente irrepetible. Nos queda, pues, la tercera que es: "una actitud autoritaria y antidemocrática que socialmente se considera relacionada con el "fascismo".

Pero todavía tenemos que dar un paso más para tener enteramente conformado el significado completo del insulto: nos falta por aclarar cómo tenemos que entender la palabra "fascismo" tras relacionarla socialmente con esa actitud autoritaria y antidemocrática de la que habla la tercera acepción. Pues bien, interpretada esta tercera significación de fascismo a la luz de la primera acepción de dicha palabra estaríamos hablando, en lo que aquí interesa, de "un movimiento de carácter totalitario€ caracterizado por el corporativismo y la exaltación nacionalista". De tal suerte que llamar a alguien "fascista" sería tanto como imputarle una actitud "autoritaria, antidemocrática, totalitaria, corporativista y exaltadora del nacionalismo".

Llegados a este punto, hay que examinar si en la realidad actual de España cuando se insulta a alguien llamándolo fascista el insulto encaja o no con la ideología del insultado. Con esto se quiere decir que cuando llamamos a alguien, por ejemplo, asesino es porque estamos convencidos de que ha cometido al menos un asesinato; de la misma manera que cuando le llamamos a alguien drogadicto es porque sabemos que se trata de una persona habituada a las drogas.

Para llevar a cabo el análisis descrito lo primero que conviene significar es que "fascista" es un insulto proferido por sujetos identificados políticamente con la izquierda. Esta precisión es importante porque se suelen obviar a menudo las circunstancias del insultador. Lo cual es relevante porque no es lo mismo que alguien con una vida irreprochable llame a otro asesino o drogadicto, que quien insulte al otro sea a su vez un asesino o un drogadicto. Aclaro por si hay algún mal intencionado que solo recurro a esos ejemplos para significar que solo se debería poder insultar a otro llamándole fascista cuando el insultador no lo es.

Lo hasta aquí afirmado es que los que llaman fascistas a otros son los de izquierdas y que solo estarían verdaderamente legitimados para llamar a otros fascistas si se dieran, al menos, las dos siguientes condiciones: que los de izquierdas no pudieran ser, a su vez, destinatarios del mismo reproche y que el insultado realmente fuera fascista.

La última precisión de estas que estoy realizando con carácter introductorio es que el insultador al llamar a alguien fascista debe ser coherente y alejarse de toda arbitrariedad. Dicho de otro modo, solo es admisible que el que insulta con la palabra "fascistas" se tan consecuente que lo haga con todos –amigos o adversarios- que mantengan una actitud "autoritaria, antidemocrática, totalitaria, corporativista y exaltadora del nacionalismo". No a unos sí y a otros no, según convenga políticamente.

Pues bien, ¿creen ustedes que hay muchos en la izquierda de nuestros días, de esos a los que se les llena la boca y se les hincha el cuello al llamar a sus adversarios políticos fascistas, que no sean ellos mismos autoritarios, antidemócratas, totalitarios, corporativistas y exaltadores (o pactistas) del nacionalismo periférico? ¿Necesitan ustedes que mencione el nombre del algún político de la izquierda actual que no reúna simultáneamente la gran mayoría de esos adjetivos? ¿Los insultantes de izquierdas le llaman fascistas a todos los que realmente lo son cuando dependen de sus votos para mantenerse en el poder?

Lamento insistir en que soy de una generación que tuvo por novia a la libertad. Y hoy somos muchos de esa generación los que notamos que la atmósfera de la libertad está tan cargada de totalitarismo que se está volviéndose irrespirable. Han vuelto los que "prohíben por prohibir", aquellos contra los que alzamos en la Universidad la más famosa consigna del mayo de 1968: "prohibido prohibir".

Lo más escandaloso es que están insultando con la palabra "fascista" a los que reclamamos la libertad que proclama nuestra Constitución, cuando son ellos los intolerantes con todo lo que no sea el credo oficial, son ellos los que no respetan las instituciones que representan al pueblo español (las Cortes Generales), y son ellos los que para alcanzar y mantenerse en el poder pactan constantemente con los verdaderos fascistas; a saber: los independentistas (exaltadores del nacionalismo) y los filo terroristas que para intentar conseguir, sin éxito, la segregación de una parte de España mataron a 854 españoles.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook