La sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que revoca el cierre de la hostelería ordenado por el Gobierno de esa comunidad ha provocado perplejidad entre los médicos y en muchos ciudadanos preocupados por la credibilidad de los Gobiernos y de dos profesiones tan esenciales para la Sociedad como son la Medicina y la Judicatura.

Lo que sorprende del fallo de los jueces es su motivación ya que no anula la orden por no estar amparada en la ley que regula el estado de alarma, por ejemplo, o porque hubiera contravenido otro aspecto legal sino, porque adoptando el papel de epidemiólogos, afirman que no esta probado que la hostelería fuera causa del incremento en la propagación del virus después de Navidad. El fallo sorprende menos si se tiene en cuenta la opinión del presidente del tribunal sobre la capacitación de los epidemiólogos a juzgar por sus comentarios previos a la sentencia, hechos en un medio de comunicación.

La gravedad de la pandemia y las consecuencias que pueden tener sentencias como esta obligan a los médicos y a los epidemiólogos a salir de la perplejidad e iniciar una conversación con políticos y jueces para explicar qué es la epidemiología y qué entendemos los médicos por prueba de una relación causa-efecto.

La epidemiología es la disciplina que trata de las enfermedades en poblaciones a diferencia de la medicina clínica que lo hace en individuos. Su metodología se basa en la estadística y en la modelización y se enseña en departamentos universitarios y en hospitales donde se imparte el MIR en Medicina Preventiva y Salud Pública. Los epidemiólogos ejercen su profesión en hospitales, áreas de salud, gobiernos e instituciones supragubernamentales como la Organización Mundial de la Salud. También se agrupan en sociedades científicas , organizan y participan en congresos y muestran los resultados de sus estudios en revistas que los revisan rigurosamente por colegas expertos antes de su publicación. De manera que cuando los epidemiólogos aconsejan a los gobiernos emiten opiniones cualificadas y científicas justificadas con la observación rigurosa de los hechos o con su comprobación experimental cuando es posible, y forman parte de un consenso general o paradigma de su disciplina.

Para probar una relación causa-efecto como cuando se pretende valorar la eficacia de un fármaco, una vacuna o el cierre de la hostelería en un territorio, los médicos hacemos estudios experimentales o puramente observacionales. En ambos casos con una metodología rigurosa y con herramientas matemáticas para detectar y cuantificar posibles sesgos o el papel del azar en sus resultados y conclusiones. En el caso de los estudios observacionales para apuntalar una relación causal entre dos variables seguimos unos criterios generales formulados y concretados por el estadístico Austin Bradford Hill en 1965. Esos criterios son: temporalidad, solidez, reversibilidad, relación dosis-respuesta, plausibilidad biológica, consistencia, especificidad y analogía.

Los epidemiólogos en todo el mundo han recomendado a los Gobiernos medidas de restricción social para mitigar los efectos de la pandemia con la idea de que todo lo que minimice el contacto continuado y el agrupamiento de personas disminuye causalmente la incidencia de COVID. La eficacia de esas medidas para bajar la incidencia de la enfermedad en todos los lugares donde se aplican prueba razonablemente su relación de causa y efecto de acuerdo con los criterios mencionados.

Desde luego, cumplen con los de temporalidad, solidez y reversibilidad: el primero porque las medidas (causa) anteceden a la caída en la incidencia (efecto), el segundo por la evidencia robusta de que la incidencia relativa es mucho más elevada donde no se toman medidas y el tercero porque la incidencia vuelve a crecer cuando las medidas se suspenden de forma apresurada. También hay una relación dosis-respuesta porque cuanto mayores son las restricciones mayor es la caída en la incidencia. Por otra parte, la relación causa-efecto es plausible biológicamente porque evitar los contactos interpersonales en espacios cerrados dificulta la transmisión del virus por gotículas y aerosoles emitidas por enfermos o asintomáticos. La relación causal también es consistente porque las medidas disminuyen la incidencia cuando se aplican en las mismas circunstancias, en momentos diferentes y en distintos lugares. Finalmente, también se cumple el criterio de analogía ya que la hostelería es un ámbito de socialización y agrupamiento con contactos estrechos y las medidas de restricción social han demostrado ser eficaces empíricamente en otras olas de esta epidemia y en otras epidemias y pandemias parecidas

El conocimiento de estos criterios se da por supuesto en los gobernantes responsables de tomar las medidas adecuadas a la situación epidemiológica y al asesoramiento recibido. Por eso, también produce perplejidad la decisión del Gobierno Vasco de no presentar un recurso ante el Tribunal. Si comprendieron y asumieron las recomendaciones de sus asesores deberían haberlo hecho aportando una motivación más explicita de su resolución. Eso hubiera facilitado a los jueces una información de la que al parecer carecían y, quizás, modificar su sentencia y hacerlo en la línea de otros Tribunales Superiores de Justicia en otras comunidades autónomas atendiendo a criterios de salud publica y velando por el derecho constitucional a la movilidad.