Confiemos en que imponga de una vez su ley la máquina de contar votos potenciales que dicen trabaja 24 horas en un cuartito al lado de Sánchez en Moncloa. Cuando un político, ante un problema grave, se deja abducir por la cultura de lo irremediable, el superior ya sabe lo que tiene que hacer. La frase de la ministra Teresa Ribera según la cual con el recibo de la luz aguardan todavía “meses duros” nació al inicio de la pandemia, pero el precio de la luz no es una pandemia, sino el resultado de una tarifa incapaz de dotar de cierta estabilidad al coste de un servicio público esencial. Antes de que esos meses duros lleguen a quienes más lo sufren, es decir, las familias de ingresos más bajos y lo que queda de industria, conviene que le llegue a la ministra un día duro. En realidad es solo un minuto. El que venga detrás seguro que ya sabrá qué hacer, por la cuenta que le trae.