Las palabras del explorador y naturalista francés Théodore Monod nos sirven como una brevísima introducción para el conocimiento de este pueblo: “Tuve la suerte de encontrar el desierto, ese filtro, ese revelador. Me ha moldeado, me ha enseñado la existencia. Es hermoso, no miente, es limpio. Por eso debe abordarse con respeto”. Cuando enviamos esta columna, Brahim Ghali ha salido en todos los medios de comunicación.

Los medios nacionales en España se han olvidado, o no quieren, hablar de un tema que sigue candente y actual. Solo lo hacen de una manera puntual, pero el tiempo pasa.

Todos los presidentes les han prometido cosas, les han dicho que iban a buscar una solución a un “conflicto”, y hay unos problemas que duran ya muchísimos años.

Han sido muchos los escritores que han destilado ríos de tinta. Pero cuando miran al cielo al caminar por la Hammada no ven un futuro alentador ni un presente. “Tiene que pasar algo muy fuerte para que nos acordemos de ellos”.

Observas en sus caras teñidas por el paso del tiempo una sonrisa, pese a que no tienen nada, pero te lo dan todo. Quieren que a las personas que los visitan no les falte de nada y tengan de todo en ese desierto que es el alma de su vida, pese a que ellos mismos como decimos carecen de ello.

Preguntas, muchas; respuestas, muchas; soluciones, de momento ninguna.

“Dormíamos junto al fuego como las ratas hasta hoy”. Y al preguntarles sobre la ceremonia del té dicen, “el primero es amargo, amargo como la vida; el segundo se vuelve a hervir, sale dulce como el amor y el tercero sale suave como la muerte y otros dicen como las brisas del mar”. Dijo alguien una vez que las leyes están para no cumplirlas y eso es algo que observamos al acudir hace ya algún tiempo a los campamentos en Tinduf.

Muchos autores y autoras han escrito sobre este tema y han intentado en la medida de sus responsabilidades darlo a conocer. No se trata de insultar a unos o a otros o decir lo malo o buenos que han sido en diversas ocasiones. Se trata de ser lo más objetivo posible y hablar de lo que tanto suenan los Derechos Humanos. Un tema, el Sáhara y los saharauis, que hasta el día de hoy como decimos no ha parado de rellenar páginas y páginas. Las publicaciones en torno al mismo no han parado en todos los medios, tanto digitales como letra escrita, periódicos, recuadros de opinión... todos y todas hablan una y otra vez del Sáhara. Pero la condición humana es como es y han pasado los años y el tema sigue aún sin resolver.

“Nosotros tenemos básicamente una cultura oral, de leyendas, de fábulas, de cuentos… Cuando hablamos con una persona mayor, esta nos menciona a trece de sus descendientes. Trabajamos mucho el cuento y a un amigo que va mucho a los campamentos le llamó la atención el respeto que tenemos a nuestros mayores.

“Si no fuese gracias a la mujer y a nuestros ancianos nuestro pueblo desaparecería” y “Para los que anhelan su independencia es la patria perdida; para otros, las provincias del Sur recuperadas; para Naciones Unidas y el Derecho Internacional, el Sáhara Occidental es un territorio no autónomo, la última Colonia de África”, escribe el escritor Lorenzo Silva. Personas que amparadas por la Ley, ésta no les da ni tampoco les quita la razón sino que tan solo mantiene una imagen de cara al exterior. Desde la muerte de Hassan II de Marruecos el tiempo parece no haber pasado, las estrellas siguen vigilantes y son los ciudadanos los que muestran su cara más agradable para ayudar en la medida de sus posibilidades a esas personas que en sus carteras llevan el carné español de saharauis.

Encontramos a personas que han estado en las cárceles marroquíes y muestran una paz que señala un dolor que va por dentro. Ven el paso del tiempo, lento… Dicen que los más jóvenes quieren hacer algo; luego nos encontramos con familias que han buscado su lugar fuera de su patria, un lugar distante, pero cercano y ya solo por el hecho de haber nacido en ella les pertenece, por derecho. Pero no nos olvidamos de la memoria al leer: “La primera fundación española se remonta al siglo XV, la colonización efectiva del territorio se realizó hasta mediados del siglo XX y con unos recursos económicos que son básicamente tres: la pesca, los fosfatos y el petróleo. El banco de pesca sahariano ha ocupado 150.000 kilómetros cuadrados y es uno de los más ricos del mundo”. Fruto del interés de muchos autores son los distintos trabajos, documentales y libros que se han escrito desde hace ya muchos años y estos mismos años nos hacen acordarnos de lo que sucede y ha sucedido a este pueblo.

El profesor de Derecho Constitucional de la Universidade de Santiago de Compostela publicaba El Sáhara Occidental y España. Historia, Política y Derecho. Análisis crítico de la política exterior española. Sería bueno que algunos dejaran sus “diferencias” a un lado y lo leyeran, sobre todo al estar ante el actual rey Mohamed VI o junto al actual ministro de Exteriores español. Ruiz Miguel muy sabiamente lo dedica a “los que vivieron y murieron por el Sáhara español”. Y ha sido Eduardo Soto Trillo —jurista internacional— quien publicó Viaje al abandono, con un subtítulo Por qué no permiten al Sáhara ser libre, una pregunta o afirmación que muchos se preguntan.