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La Opinión de A Coruña

Javier Cuervo

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Javier Cuervo

Putin y la rusofobia

Miguel Ángel Moratinos, ministro de Exteriores con Zapatero, advierte contra la rusofobia. Como fui un niño distraído sigo apreciando a los que miran para otra parte y ven más las musarañas que la pizarra. Moratinos conduce un convoy preventivo de rusofobia que adelanta por el arcén a los autobuses de ayuda urgente a Ucrania.

Como odiar es fácil, barato, anónimo y está bien visto no se puede negar que haya rusofobia, pero no es lo que más abulta, ni es simétrica de la ucraniofilia. Desde el principio se ha identificado y personalizado al enemigo en Vladimir Putin. El presidente de la Federación Rusa, que dice ir a Ucrania a “desnazificar”, ha sido “hitlerizado” en el mundo. Por atacar al enemigo común de la Segunda Guerra Mundial ambos bandos están a punto de iniciar la Tercera en la que, por nuclear, irá la vencida.

No hace falta ponerle a Putin flequillo lamido y hacerle el brasileño a un bigote para que su invasión sea reprobable. Putin ya ha hecho bastante para ser condenado, aunque no haya sido así. La extrema derecha y sus populismos han encontrado atractivo a este nacionalista de ensoñación imperial que les ha ayudado virtual y económicamente, aunque ahora lo lancen contra la izquierda llamándolo “comunista”. ¡Cómo le va a parecer Putin un comunista a la izquierda y cómo va a querer ésta enviar armas defensivas contra una invasión si en la campaña de Reyes estaba en contra de los juguetes bélicos!

No se percibe rusofobia porque, aunque el mal sea estructural, la enemistad se centra en un solo y aislado Putin y en sus oligarcas que, como su nombre indica, son unos pocos con mucho. Los rusos bastante tienen con Putin, aunque sea menos de lo que tienen los ucranianos. La división entre el país más extenso del mundo, poblado por 146,1 millones de habitantes y la riqueza que produce cada año da un PIB por habitante entre 12.000 y 15.000 euros menos que el que corresponde a cada español. Y está peor repartido. Que los rusos odien también a Putin, que lo tienen más cerca. Muchos ya lo hacen.

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