Corren tiempos extraños, también en lo que a cuestiones climatológicas se refiere. Con días de lluvia, otros de frío intenso, calor mezclado con precipitaciones, sol resplandeciente cuando así lo decide la divina providencia, y bochorno itinerante cuando le cuadra, lo normal es que uno no sepa ya lo que ponerse. Una tienda coruñesa ha sabido adaptarse a los tiempos dudosos eligiendo, a tal efecto, los elementos de su escaparate. Es así que en la fachada del comercio comparten espacio, en innegable armonía, bañadores y bikinis de temporada estival con gorros de agua para las lluvias de abril. Entretiempo para todos los gustos y consumidores.