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La Opinión de A Coruña

Mónica Vázquez

‘Old enough’, medicina para el alma

Uno de los valores estratégicos de las plataformas de streaming es la capacidad que tienen de convertirse en ventanas y puertos para contenido de idiomas y culturas diferentes. Netflix es especialmente dado a exportar e importar productos internacionales, poniéndolos a disposición de una multiplicidad de públicos que de otra manera jamás habrían sabido cómo encontrarlos. Desde series producidas por sus distintas sucursales esparcidas por el planeta como licenciando producciones ajenas, Netflix parece especialmente interesado en invertir en la ampliación de su catálogo multicultural.

Una de las nuevas incorporaciones al menú audiovisual de Netflix es la serie japonesa Old Enough, un adorable reality show en el que niños pequeños se embarcan en la aventura de hacer su primer recado sin ayuda de sus padres. Producida por Nippon TV, Old Enough es una de las series de televisión más exitosas del país, en antena desde hace más de 30 años, y se ha convertido rápidamente en objeto de todo tipo de opiniones desde su lanzamiento global en Netflix.

Desde ácidas críticas hasta empalagosos halagos, nadie queda indiferente a este fenómeno audiovisual japonés que ha conseguido hacerse un hueco en el imaginario internacional. Quizá sea por la saturación de contenido narrativo o por la tendencia a los formatos de 40 minutos que proliferan en todas las plataformas, Old Enough ha conseguido enganchar al público de Netflix con capítulos cortos que rondan los 20 minutos contándonos las aventuras de niños pequeños que se enfrentan al mundo solos por primera vez, eso sí: rodeados de cámaras y un equipo de seguridad que les acompañan sin que ellos lo sepan.

Old Enough es un bálsamo para el alma. Cada capítulo es una pequeña dosis de sencilla alegría que nos invita a pasear por rincones de la cultura japonesa, haciéndonos partícipes del heroísmo cotidiano que es crecer en un mundo de adultos, escuchando y aprendiendo cosas de la vida desde el punto de vista de lo mejor de la humanidad: los niños.

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