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La Opinión de A Coruña

Pedro de Silva.

Mejor no mirar arriba

En nuestro inventario de angustias se mezclan las íntimas, familiares, locales, sociales o nacionales y las que afectan a la existencia misma de la especie. No son compartimentos estancos, claro —y, así, las existenciales se pueden ir filtrando hasta mezclarse con las íntimas/existenciales—, pero en cada tiempo suelen predominar unas u otras. Mirando hacia atrás, pongamos de la guerra (Civil y Mundial) para acá, tal vez no haya tiempo como este en cuanto al peso de las angustias que tienen el fin de la civilización como fondo. En los últimos años los cielos nos han venido bombardeando con tres angustias de ese tipo: el cambio climático, la pandemia y una guerra con riesgo nuclear. Que pese a todo estemos tan pendientes del próximo partido de nuestro equipo (y del anterior), una borrasca que viene o la subida de la inflación da la medida de nuestro admirable estoicismo.

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