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La Opinión de A Coruña

José María de Loma

Escucha activa

Yolanda Díaz anuncia que reactiva su proyecto y que vuelve a la “escucha activa”. Qué manía con la escucha activa. Yo lo que quiero cuando le hablo a alguien es que se esté quieto. En ocasiones escribo para que alguien me escuche.

Escucha activa me suena a oír pero a la vez estar haciendo cosas. Y no es plan. Hablas y el otro o la otra (o Yolanda Díaz) está con la tablet o el móvil; mirando la carta o la pantalla del ordenador o hablando con otra persona a la vez. La multitarea es en realidad el multi no enterarse de nada. Oímos tantas cosas a la vez que al final casi todo es ruido. Le leí una vez a Umberto Eco que hasta la edad media se leía en voz alta. Cuando aprendieron a hacerlo calladamente y sin mover los labios ganaron en velocidad lectora, en cultura y, claro, ganaron silencio. Pues ese silencio se ha perdido. Por eso tal vez lo subversivo y saludable de leer.

Lo que Yolanda Díaz ha leído no lo sabemos ni sabemos si esa escucha activa va a consistir en asambleas tradicionales, en cartas que hay que enviarle, en pódcast que irá oyendo o vaya usted a saber. Vaya usted a oír, mejor dicho.

Para no pocos, la escucha activa es ir intercalando muletillas en el discurso del otro. En plan, ah sí, sí, sí, claro. Te larga alguien un rollo de veinte minutos y tu respuesta puede ser: efectivamente. Y a otra cosa.

Normalmente se invita a un líder para que hable. Para escucharlo. Pero Yolanda Díaz quiere ir a los sitios muda. A ver qué le dicen. Será una mujer con paciencia. Y buen oído. Que tenga cuidado: hay gente a la que le preguntas que cómo está y va y te lo cuenta. No faltan los que cuando oyen que vas a escucharlo se compran un altavoz. A lo mejor es que llamarlo “escucha quieta” en lugar de escucha activa suena mal o suena a sumisión o es que su misión es hacernos creer que somos importantes y que nuestra opinión cuenta. “Cuenta conmigo” es lo que ella quiere oír.

Mientras, Pablo Iglesias le reconviene su actitud y le recuerda que le debe mucho a Podemos. Pero la marca Podemos la están enterrando entre unos y otros activamente. El propio Sánchez ninguneó el otro día esa marca en la entrevista con Susana Griso. Dijo que el PSOE se entendería “con el espacio político de Yolanda Díaz”. Todos lo escuchamos. Yo, activamente: estaba haciendo macarrones a la vez.

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