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La Opinión de A Coruña

Pedro de Silva.

Peligros de la guerra contenida

En Ucrania se realiza un experimento de mucho riesgo, el de la guerra contenida, en la que los adversarios reales, Rusia y la OTAN, se cruzan fuertes golpes (la segunda en cuerpo ajeno), pero midiendo el castigo para evitar que se desate una guerra total. Aunque en el fondo todas las guerras de la llamada era atómica hayan sido así (Corea, Vietnam, Balcanes, Irak, etcétera), esta vez tiene lugar en casa y en la frontera misma entre los bloques. En el mundo de los toros sería equivalente a una lidia con las astas emboladas, en el boxeo al uso de guantes de 15 onzas y protectores en la cabeza. El problema de las guerras contenidas, aparte del riesgo de un chispazo que rompa el juego, es que pueden ser de larga duración y causar estragos en la retaguardia económica de los países en liza. En Occidente una guerra de esa clase irá cebando una crisis económica de consecuencias imprevisibles.

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