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La Opinión de A Coruña

Pedro de Silva.

Que les den con su película retro

Conforme se hace uno mayor todo parece repetición de algo anterior, pero esto en el fondo tranquiliza (me encanta ver una película varias veces). Por otra parte una repetición del pasado trae pegados al casco, como mejillones, recuerdos personales ya adornados por el tiempo. Hace algo más de 60 años, siendo Putin un encantador niño rubito, la URSS emprendió una carrera de demostración de poder mediante pruebas nucleares de potencia cada vez mayor, hasta llegar a la bomba de 100 megatones o “bomba del zar” (diseñada solo para el escaparate de Occidente y que explosionó algo rebajada). Mi generación hizo su adolescencia entre ese miedo y el miedo al demonio con que el nacional-catolicismo trataba de contenernos las hormonas. Así que la exhibición de musculatura con el misil ruso Satán-2 es más de lo mismo. Ahora, como entonces, puede escapárseles, pero así es la vida.

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