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La Opinión de A Coruña

Pedro de Silva.

Bulla y griterío no son mociones

Aunque desde su primer día fuera evidente la precariedad de apoyos del actual gobierno, que llegó a serlo gracias a la abstención del separatismo, el peor es el que no existe y en una situación de bloqueo el mejor es el que pone fin a este. De entonces acá se han ido desflecando tanto la coalición de gobierno, bastante menguada además en los sondeos, como los apoyos por omisión, mientras la oposición ha ido engordando. Pero esos cambios de musculatura de gobierno y oposición son normales en cualquier legislatura democrática, y el modelo representativo descansa justamente en la ficción de que a lo largo del mandato nada pasa mientras no ocurra lo que puede echar abajo a un gobierno: que pierda de forma repetida votaciones, que fracase en una moción de confianza o que triunfe una moción de censura. Ni el griterío de la corte ni el mediático (si fueran dos) pueden sustituir esos remedios.

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