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La Opinión de A Coruña

Pedro de Silva.

¿Nadie sabe cómo parar esta pelea?

El problema de toda guerra, como el de cualquier herida, es que se reinfecta y tiende a expandirse. En realidad el desenlace de la de Ucrania está cantado desde el principio, un armisticio que la deje congelada, una partición de hecho de Ucrania (que el propio Biden asumía antes de la invasión) y, luego, una negociación a más alto nivel del nuevo modelo de seguridad para los bloques. Sin embargo, ese desenlace injusto pero realista va siendo cada día más difícil, debido desde luego a la estupidez de Rusia —que tras no medir sus fuerzas ni la capacidad de reacción contraria sigue con su empeño brutal—, pero algo también a la falta de cintura de la OTAN —incapaz de una propuesta de paz que no se interprete como debilidad—. Así que, queriendo o sin querer, en el saco de esa pelea de gatos vamos todos, de Putin, Biden, Macron o Sánchez a cualquier paseante al sol de la retaguardia.

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