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La Opinión de A Coruña

Javier Cuervo

un millón

Javier Cuervo

Juanma y Mel Brooks

Me da la risa con Juanma Moreno por culpa de Mel Brooks. El candidato del PP en Andalucía saca 6,1 de nota media en las encuestas, cae bien y a muchos andaluces no les gusta que lo critiquen candidatos peor valorados. Algo hizo bien con su imagen este presidente que pasó de ser nombrado como un árbitro, por sus dos apellidos (Moreno Bonilla) a ser llamado por su hipocorístico familiar y su primer apellido y adjetivo (Juanma Moreno). Pero iba a una de las mejores ocurrencias de Mel Brooks, en la inolvidable serie televisiva El Superagente 86, donde creó al más malvado y peligroso agente de K.A.O.S., “Simón, el simpaticón”, un hombre tan agradable, dulce y modesto que con solo mirarlo conquistaba. Busque en YouTube escenas de Simón el simpaticón (el agradable, en otra traducción) y verá a un actor de mediana edad, visera y sonrisa, cuyos ojos destellan cuando mira y así pone a los demás a sus pies. En una escena se sitúa junto a una máquina de bolas chicle y el cacharro le regala unas cuantas.

Por acuñación de la gaditana Teresa Rodríguez, de Adelante Andalucía, el candidato del PP es “suavón”, malagueñismo para la “persona de apariencia inofensiva que hace lo que le da la gana”, el típico que “las mata callando”. La única manera de compensar la simpatía de Moreno es no negarla, pero añadirle una sospecha indefinida. En la política actual, este superpoder convierte al candidato en invulnerable hasta que meta la pata varias veces. Con Adolfo Suárez ya era así, pero lo es cada vez más. Lo raro es que suceda con alguien a quien se le atribuyen valores positivos, cuando desde la caída del bipartidismo, triunfan los planteamientos negativos.

En tiempos tan individualistas a nadie se le ocurre criticar el programa del adversario teniendo la persona para hacerlo. Todos tiran de carisma, pero no es rentable disparar contra un carisma simpático. A “Simón, el simpaticón” lo vence la invulnerable a la simpatía suegra del Superagente 86 cuando le dice: “¿Y usted de qué se ríe?”. Buena pregunta para candidatos.

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