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La Opinión de A Coruña

Pedro de Silva.

El realismo siempre resulta cruel

Acerca de un escrito de hace días sobre la necesidad de ser realista para poner fin a la guerra de Ucrania, un amigo me dice que no entiende mi “comprensión” hacia Rusia. Yo le digo que la que Rusia ha llamado “operación especial en Ucrania” no solo era injusta, brutal y condenable desde el primer día sino que su desarrollo posterior, con gran mortandad de civiles, táctica de arrasamiento de ciudades, casos que parecen claros de genocidio, provocación de un éxodo masivo para verterlo sobre Europa “rusificando” de paso los territorios conquistados, y uso del desabastecimiento alimentario como presión añadida, configura un cuadro de manifiesta criminalidad. Pero cuando, aunque hayas podido contenerlo, no puedes realistamente infligir una derrota decisiva a un enemigo provisto de armamento de semejante destrucción masiva, el siguiente golpe de realismo es tratar de parar la guerra.

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