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La Opinión de A Coruña

Pedro de Silva.

Es la guerra, caramba

En política a veces hay que elegir entre dos opciones malas, y cuando se opta por la que parece menos mala se le echa a uno encima la otra. Cuando comenzó la guerra de Ucrania estaba claro que Marruecos, abrigado con su pacto estratégico con USA, aprovecharía el desbarajuste general para mover ficha en su larga partida contra España haciendo lo más fácil: abrir la espita de la presión migratoria africana. Con nuestras mejores unidades militares en esa zona y la expectativa de tener que moverlas hacia un escenario de guerra en el Este de Europa era imprescindible pacificar de momento la frontera del Sur, aun corriendo el riesgo de poner en peligro el gas de Argelia. Seguramente ha faltado por completo diplomacia, ha habido “error de cálculo” y, sin duda, no se han hecho los deberes bajo la mesa con la oposición, pero ¿seguiremos en plan tertulia, negándonos a ver el fondo del problema?

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