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La Opinión de A Coruña

Pedro de Silva.

Somos ratones fabricando su trampa

“La gran estrategia del diablo es hacer creer que no existe”, dice la Iglesia, y para eso lo mejor es repetirlo tanto que suene a cantilena. Pasa con el complejo industrial-militar, contra el que tanto hemos clamado pero es la mano que mece la cuna. Ahora estamos en los inicios de un brutal proceso de rearme, con la guerra de Ucrania como excusa de clase superior, o sea, las que encima son verdaderas. La parte occidental del complejo, con su Estado mayor al otro lado del Atlántico, se frota las manos con la sustitución por armas de Occidente del armamento ruso en manos de los nuevos aliados, para suministrar este a Ucrania en condiciones de manejo y sin implicarse de lleno. Con algo no muy distinto se montó la intervención indirecta de USA en la II Guerra (“Ley de Préstamo y Arriendo”), que acabó en lo que acabó ¡y encima salvando a todos del diablo! (menos a los españoles).

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