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La Opinión de A Coruña

Luis M. Alonso

Sol y sombra

Luis M. Alonso

Un perfil bajo

Hay dirigentes de países decididos a demostrar con su banalidad que España no es el único país de pandereta de la UE. Fíjense, por ejemplo, en el caso de Macron, inquilino del Elíseo, que no tuvo reparos en telefonear a un futbolista francés para que reconsiderase su fichaje por un club español y se quedase en París. Es cierto que Francia vivía las fuertes sacudidas de una campaña electoral incierta y que el emirato propietario del equipo, empeñado en retener a toda costa al jugador que supuestamente quería cambiar de aires, ha invertido sumas colosales en el país vecino. ¿Pero se imaginan a cualquier otro jefe de Estado de una sociedad democrática regida por principios rigurosos protagonizando una jugada similar? Me refiero a jefes de Estado, no a Boris Johnson. ¿No tendrían que dedicarse a otras cosas propias de su cargo?

Macron ha hecho palanca con Mbappé, dicen, porque le gusta el fútbol, y quizás se sentía comprometido con los petrodólares. Dados los bajos vuelos en que se mueve la política, no sería de extrañar que el propio emir de Qatar le hubiera pedido, a su vez, que le echase una mano para convencer al futbolista, que seguramente ya estaba lo suficientemente convencido gracias al oro y el moro que le estaban ofreciendo para quedarse. No extraigan conclusiones xenófobas de esta locución histórica. Es simplemente una frase para describir grandes beneficios y mayores fortunas.

Cuando todavía resuenan los ecos del escándalo de la final disputada en París en medio de vandalismo, robos e inseguridad para los aficionados que acudieron al encuentro, el presidente de la República francesa ha decidido seguir apostando por el fútbol como si se tratara de un hincha más. Esta vez, Macron no ha tenido inconveniente en opinar públicamente sobre la conveniencia de que Zidane fiche por el club parisino qatarí como entrenador. No sabemos si lo ha llamado por teléfono, teniendo en cuenta el resto de los problemas que afectan a Francia y a Europa.

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