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La Opinión de A Coruña

Ánxel Vence

Crónicas galantes

Ánxel Vence

Acoso al español

Más papistas que Fraga, algunos extremosos de la derecha han hecho cundir entre sus huestes la idea de que el castellano —o español— es una lengua perseguida en Galicia por las autoridades. Eso ocurriría, además, desde los tiempos de Don Manuel I, al que tachan de nacionalista a título póstumo: quizá porque en vida del aludido no se hubieran atrevido a afrontar su conocida intemperancia de carácter. Cuando Fraga se ponía en plan Iribarne, no resultaba prudente andar por cerca.

No es cosa de que la realidad les estropee una buena consigna, así que admitamos pulpo como animal de compañía. Imaginemos, ya puestos a imaginar, que el español está siendo sometido a un brutal acoso en las aulas, como sostienen los más vociferantes. Supongamos que toda la enseñanza se imparte en gallego. No es verdad, desde luego; pero se trata de hacer un simple ejercicio de simulación.

De ser cierto todo eso que dicen los ultras que van más allá de la razón, los resultados no podrían haber sido más felices. Basta echar un ojo al informe PISA que mide los logros alcanzados por los estudiantes de más de 80 países al finalizar la educación secundaria obligatoria.

Pese a la rémora de estudiarlo todo en gallego, como si fuesen del monte, los alumnos de Galicia obtienen en España el primer puesto en Ciencias y el quinto (a solo un punto del segundo, tercero y cuarto) en Matemáticas. Los chavales gallegos ofrecen, además, mejores prestaciones que la media española, la de la Unión Europea y la de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, famoso club de naciones desarrolladas.

En lo que toca a las Matemáticas, les sacan 21 puntos a sus colegas de Estados Unidos; y ello a pesar de que estos disfrutan de la facilidad de estudiar en inglés.

En Ciencias, Galicia lidera con diferencia el ranking español y se sitúa por encima del Reino Unido, Alemania, los Países Bajos, Suecia, Suiza, Francia, Dinamarca o Noruega, entre otros. Y es la tercera de España en rendimiento en lectura.

Hay que ver, en fin, los extraordinarios beneficios que se consiguen aprendiendo en gallego, si fuesen ciertas las afirmaciones de quienes sostienen que en Galicia existe una dictadura lingüística que excluye al español de las aulas.

Por desgracia para todos, no es esto último lo que opina el Consejo de Europa, organismo famosamente separatista que en su último informe de 2019 advertía del “significativo” retroceso en la proporción de alumnos con dominio del gallego. En Galicia, naturalmente.

No les falta razón, en todo caso, a quienes afirman que el español corre peligro en España y no digamos ya en Latinoamérica. El inglés, en efecto, está penetrando sutilmente el vocabulario y las estructuras sintácticas del castellano hasta el punto de alumbrar el curioso spanglish que usan a diario los rapaces y los que no lo son tanto.

Nada hay de raro en esa suplantación lingüística. El inglés, como en su día el latín, ha pasado a ser la lengua franca en el mundo: y ninguna razón hay para extrañarse de su enorme presión sobre los demás idiomas.

Lo que sorprende, si acaso, es que los nacionalistas hispanos culpen de esa infiltración al catalán, al gallego y al euskera. Es la vieja tradición de buscar al enemigo en casa. Quizá porque el de fuera suele ser más fuerte.

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