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La Opinión de A Coruña

José Manuel Otero Lastres

Los “derechos” y las “derechas”

Rafa Simó, por entonces concejal del PSOE en Castellón, escribió en El Periódico Mediterráneo del 25 de abril de 2019 un artículo, titulado Entre derechas y derechos, en el que, entre otras cosas, decía que dejaba de lado sus intereses municipales, porque le preocupaban y mucho las elecciones generales de 2019. Lo justificaba añadiendo que, aunque sonara a tópico, creía que en esa ocasión nos jugábamos mucho, desde luego más que en comicios anteriores. El tiempo le ha dado la razón, aunque no por lo que el temía.

Desde su perspectiva de militante del PSOE, el señor Simó sostenía que España se jugaba “seguir avanzando y mejorando en el estado del bienestar” o “regresar y retroceder en el campo de las libertades”. Si se votaba por lo primero, se optaba por los “derechos”; en caso contrario, se habría elegido “las derechas”. En una especie de opción maniquea, las elecciones ofrecían para él dos opciones claras: “apostar por el progresismo (el PSOE) o por el retroceso (las derechas)”.

La España de entonces estaba inaugurando el sanchismo, un modo de hacer política apenas conocido porque acababa de prosperar la moción de censura contra Mariano Rajoy y Pedro Sánchez se estaba estrenando como presidente del Gobierno. Se recordaba su política en la oposición del “no es no” y su carácter obstruccionista, pero aún no se sabía cómo era su modo de ejercer la acción de gobierno.

Así las cosas, aunque desde el principio de la democracia había habido una confrontación entre las derechas y las izquierdas, la aparición del Movimiento del 15 de mayo de 2011, la reorganización de los movimientos populistas en formaciones políticas y la fundación de Vox no habían llevado a la política española frente ante disyuntivas como las que describía el concejal de Castellón.

En su artículo de prensa, Rafa Simó afirmaba: “queremos una España plural, feminista, ecológica, competitiva y llena de conocimiento y bienestar”. Añadía: “pero cierto es que algo no habremos hecho bien los partidos de la izquierda cuando al otro lado del tablero aparece un monstruo de tres cabezas que escupe propuestas indignantes”. Insistía en que “al otro lado del tablero, encontramos tres siglas diferentes, pero con un objetivo común (cita al PP, a Ciudadanos y a Vox): gobernar solo para unos pocos”. Agregaba: “Me consta que muchos simpatizantes del PP y Ciudadanos están horrorizados por el arrastre a las palabras gruesas y políticas de otro siglo a las que les está arrastrando la extrema derecha. A llevarse por delante los avances en violencia de género, retroceder décadas en derechos sociales o hacer apología del racismo, la misoginia y la homofobia”. Y concluía: “ustedes deciden, ¿derechas o derechos?”.

Los hechos acreditan que los electores de entonces no eligieron mayoritariamente la opción de las “derechas”, sino supuestamente la de “los derechos”, cuyo cuidado se habría confiado a una amalgama de partidos y formaciones políticas de muy variada ideología, que conformaron la mayoría que le otorgó la confianza a Pedro Sánchez para poder formar gobierno.

Vistas hoy las cosas, pienso que Simó tenía razón en que los españoles nos jugábamos mucho, pero no en los términos que él pensaba, sino en otros radicalmente diferentes, porque contraponer “derechos y derechas” era un eslogan llamativo. La verdadera partida se planteaba, en otros términos: los “derechos” los defendían la izquierda y la derecha; y lo que se temía de las “derechas” lo llevaron a cabo los movimientos independentistas que apoyaron al gobierno.

En efecto, en el año 2023, tres años después del llamamiento de Simó, se puede sostener con rotundidad que en el grupo de los que pactaron con el PSOE no todos defendían “los derechos”. ¿Puede afirmarse seriamente que ERC, algunos de cuyos dirigentes fueron condenados en firme por el Tribunal Supremo por los delitos de sedición y de malversación por haber declarado unilateralmente la independencia de Cataluña, estaba en el lado de los derechos? ¿Se puede sostener seriamente que entre los que representan la opción de los “derechos” estaban también los filo-etarras que son los herederos políticos de una banda criminal que asesinó a más de 850 inocentes? Por muy benevolente que se sea con el señor Simó la ciudadanía tendrá difícil entender que la alianza del PSOE con Unidas Podemos, con ERC y EH-Bildu fue una operación de defensa de los derechos.

Lo sorprendente es que de nuevo con ocasión de las actuales elecciones andaluzas el propio Pedro Sánchez haya vuelto a utilizar el eslogan entre “derechos o derechas” (así lo señala El Independiente del 22 de mayo de 2022), como si los ciudadanos no tuviesen memoria.

Pero hoy las cosas son muy diferentes que en 2019. Tres años después, cuando el propio Sánchez vuelve a ofrecer a los electores andaluces los dos paquetes el de los “derechos” y el de las “derechas”, la ciudadanía ya sabe muy bien que eso no deja de ser un eslogan electoral que no responde a la realidad y que hoy ya nadie puede llamarse a engaño, porque se sabe perfectamente lo que la izquierda incluye en el paquete de “los derechos” y lo que traen “las derechas”.

Una última duda, Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE, que acaba de amenazar a los andaluces con nuevas protestas callejeras —como ocurrió en 2018 y 2019 cuando rodearon el Parlamento de Andalucía— si los electores le dan mayoría parlamentaria al PP y Vox en las urnas hoy, qué les está ofreciendo a los andaluces ¿“un derecho” de esos que promete la izquierda o un “retroceso de las libertadas” que trae la derecha? Ustedes mismos.

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