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La Opinión de A Coruña

Luis Carlos de la Peña

El partido de la derecha

El espectacular resultado de las elecciones en Andalucía y los últimos análisis demoscópicos de intención de voto han colocado al Partido Popular en una posición de ventaja respecto de sus rivales. No debe ser ajeno a este impulso el liderazgo, todavía muy reciente, de Alberto Núñez Feijóo. De Casado al político gallego media el espacio que va de una presidencia del partido confusa en el discurso y el gesto a una promesa de eficacia y razonabilidad formal. Feijóo ha caído de pie en Madrid.

El camino no está exento de peligros ni de errores. Entre los primeros, la reconocida capacidad de Pedro Sánchez para manejar las situaciones en sus mismos límites. Entre los segundos, el empecinamiento de los populares españoles en recomendar la bajada de impuestos como el bálsamo que aliviará las penurias de familias y empresas ante la escalada de precios. Hacen ideología neoliberal a la sombra del fracaso empírico de la curva de Laffer, aquella que relacionaría la menor carga impositiva con el mayor consumo y, en consecuencia, con el incremento de los ingresos públicos.

No es en la economía donde el PP parece haber dispuesto sus mejores baterías de tiro. Tiendo a pensar que Feijóo, viejo zorro de la estrategia a medio plazo, centra ahora sus esfuerzos en la batalla política por ocupar el máximo espacio en la derecha. El partido de Abascal incomoda todavía demasiado a la aspiración hegemónica de los populares en su ámbito natural. Vox tiene que menguar su representación política y su potencial electorado adivinar en el impulso dado por Feijóo la opción más útil para presidir el futuro gobierno y liderar las aspiraciones ideológicas de la derecha española.

Feijóo, acostumbrado a gobernar Galicia con mayorías absolutas, necesita espacio vital y antes de volcarse en el centro, donde aspira a captar a votantes socialistas urbanos, en Euskadi y en Cataluña, dará la batalla en la derecha. Hay varios gestos recientes en este sentido. Uno de ellos, la escalofriante utilización partidista que ha hecho el PP de la memoria de Miguel Ángel Blanco en el vigésimo quinto aniversario de su asesinato. Otro, la promesa de ¡derogar! la recientemente aprobada Ley de Memoria Democrática a cuenta del apoyo parlamentario prestado por Bildu.

Los últimos datos demoscópicos adelantan un trasvase hacia el PP de casi el 12% de los votantes de Vox. Feijóo procurará hacerlo crecer.

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