Kiosco

La Opinión de A Coruña

La zona gris no es querer prostituirse

El otro día me encontré una noticia en un periódico que no es este, cuyo titular era “Cuando el proxenetismo fue parte de la libertad sexual”. Como era de esperar, y después de que mis investigaciones en psicología hayan estado centradas en las causas y las consecuencias de la prostitución, me interesó un reportaje que venía a decir que el asunto de la prostitución lleva tres décadas debatiéndose en el Parlamento sin llegar a puerto alguno.

En el año 1995 en España se despenalizó la “Tercería locativa”. Este término hace alusión al lucro que supone alquilar un local, un piso o una simple habitación en el cual se prostituye a una persona. De esta forma la prostitución en España se encuentra en una situación de “alegalidad”, es decir, no es legal pero tampoco ilegal. No está penalizado cuando una persona decide ejercerla libremente; en cambio, sí lo está cuando se solicite y disfrute “en zonas de tránsito público, cerca de lugares destinados a su uso por menores (colegios o parques) o en zonas que puedan generar un riesgo para la seguridad vial” (Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana). Esta ley no solo castiga a los clientes, sino que, además, penaliza a la mujer en situación de prostitución, dejándolas aún más desamparadas por parte de las instituciones públicas. En el mismo año, Juver, diputado socialista, hablaba de que, si el ejercicio de prostitución era voluntario, el proxenetismo no tenía por qué ser penalizado. Veintisiete años después de los argumentos que dio Juver, el Congreso acaba de aprobar, a propuesta también del PSOE, hacer todo lo contrario: castigar a todo aquel que se lucre con el ejercicio de la prostitución. Porque lo que hay que tener claro, es que no existe la voluntariedad en esta explotación. Pareda (2013) considera que existen diferentes formas de acceder al sistema prostitucional. Las decisiones personales se distinguen entre ser forzada o estar en “zona gris”. Se entiende por “zona gris” la influencia de variables psicosociales como única opción de ganarse la vida.

Durante mi investigación La mujer en situación de prostitución en Gran Canaria: causas y consecuencias, de todas las mujeres entrevistadas, no hubo ni una sola que me dijese que estaba allí por diversión o porque se sentía cómoda. Todas estaban en esa “zona gris”, es decir, ¡no les quedaba otro remedio! Para ese estudio realicé varias entrevistas. En ellas las mujeres concluyen que la principal causa que les llevó a tomar la decisión de prostituirse fue la pobreza, las cargas familiares a las que tenían que hacer frente y la situación de inmigrante, como podemos constatar en algunas citas literales de algunas entrevistadas: Pues, la situación en mi país estaba muy mal y yo tengo dos niñas pequeñas. Tuve la oportunidad de venir a España y, pues, estaba ilegal, no tenía manera de acceder a otro trabajo y encontré en esto la manera de sacar a mis hijas adelante (Sujeto 1). La pobreza. Tenía que darle de comer a mis hijos, a mi familia y a mis padres (Sujeto 5). Pues la pobreza, buscar un trabajo mejor fuera de mi país y resultó ser peor (Sujeto 9).

Así que, por favor, antes de hacer juicios o proponer leyes hablando por boca de las mujeres que se dejan el cuerpo y el alma en la calle para sobrevivir, acérquense a preguntarles qué necesitan verdaderamente para salir de esa situación de violencia sexual. Entonces verán que las soluciones son mucho más simples: ¡auténticas políticas de igualdad!

Compartir el artículo

stats