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La Opinión de A Coruña

Matías Vallés

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Matías Vallés

Os reíais de Giorgia Meloni

La posfascista Giorgia Meloni fue víctima en Andalucía de la distorsión causada por la mutilación injusta de un discurso político, pero esta historia debe comenzar por la peripecia de quien habrá sido su predecesor como primer ministro italiano. Mario Draghi se situó a la vanguardia de los líderes europeos que abogaron para que Ucrania pudiera avanzar su candidatura a miembro de la UE. En la misma línea, Boris Johnson se anticipó a sus socios occidentales en el envío de armamento a Kiev, teniendo que soslayar el espacio aéreo alemán. Ambos jefes de Gobierno han caído, para regocijo de Putin. Aquí nos detiene la sucesión del expresidente del Banco Central Europeo.

En la hipótesis de un adelanto electoral, el partido favorito es Hermanos de Italia, ligado incluso familiarmente al apellido Mussolini. Al frente de esta formación se halla Meloni, nacida a la política desde las huestes de Berlusconi. La dirigente de la ultraderecha inmoderada participó en la desastrosa campaña de Macarena Olona a la Junta de Andalucía. Una reproducción sesgada de los últimos minutos de la intervención de la italiana mostraba a una hidra vociferante. Por desgracia para la integridad documental, los alaridos ocultaron sus veinte minutos anteriores de intervención, en un perfecto castellano. ¿Cuántos políticos españoles pueden hablar en italiano durante cinco minutos?

La contemplación detenida de la intervención de Meloni hubiera permitido un susto en condiciones, en vez de limitarse a desacreditar a una oradora por los gritos comunes a todos los candidatos en campaña. Algo tendrá la lideresa parafascista, cuando ha desbancado a su padrino Berlusconi y a Matteo Salvini. Su amenazante asalto democrático al Capitolio recuerda que Italia no ha sido gobernada nunca por una mujer, aunque el feminismo Podemos limita la cobertura de esa etiqueta a sus militantes. Y si desean medir el impacto de una victoria de Hermanos de Italia, la ganadora no será “la primera ministra” a la española, ni siquiera “la primer ministro” a la francesa. Su machista país la llamará oficialmente “el primer ministro Giorgia Meloni”.

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