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La Opinión de A Coruña

Un torero teme que Tele 5 acabe con su vida

De todo el cotilleo caníbal con el que se va nutriendo habitualmente Tele 5, uno de los poquísimos temas que merece atención es ese grito de socorro, y a la vez de denuncia, que José Ortega Cano lanzó en el Sálvame Naranja, exclamando, con mucha angustia: “¡Les queda poco a Tele 5 para acabar con mi vida! ¡Están a punto de conseguirlo! Ya no tengo fuerzas. Ya estoy abatido”.

¡Ahh! A pesar de ir con gafas ahumadas su rostro transmitía una terrible tragedia existencial. He seguido con mucha curiosidad cómo ha metabolizado la cadena este grito del torero, esa especie de penúltimo estertor televisivo, a las puertas de su chalé de Fuente Fresno. La cadena lo viene tratando como era de esperar: dándole la máxima visibilidad posible, retroalimentando todos los programas de su parrilla, cuidando en algunos espacios eso sí, no todos, de eliminar su referencia directa a Tele 5 como verdugo ejecutor de su infortunio.

En cualquier caso, el SOS de Ortega Cano ha sido recibido como una bendición en el imperio Mediaset. Una declaración de este sobrecogedor calibre les permite rellenar horas y horas de negocio televisivo, bien mezcladas con el tema de la posible separación o divorcio del torero y su actual esposa, cosa que la cadena da por hecho. Es meditable que uno de los reproches que Ortega Cano también lanzó a Tele 5 ese día, a las puertas de su casa, fuese: “¡Yo les he hecho ganar mucho dinero... y me están haciendo sufrir!”.

¡Ah! El dinero. Ese siempre es el asunto. Todo es business. Pero debería ir con cuidado Ortega Cano, aunque ahora se sienta víctima. Buena parte de su entorno familiar —su hija Gloria Camila, su esposa Ana María Aldón....— han pivotado económicamente al servicio de programas de Tele 5. El propio Ortega Cano ha protagonizado largas sesiones en los Deluxe. O sea, que todos hacen negocio en el mercado que ha montado Tele 5. Y en ese bazar caníbal unas veces comes, y otras eres víctima. Eso va a gusto del imperio Telecinqüe.

En su vida de torero la cornada más tremenda que recibió Ortega Cano fue en Cartagena de Indias (1995). Un toro llamado Buenmocito (según otros, Bienvestido), de la ganadería Mondoñedo, le perforó un pulmón. Llegaron incluso a darle la extremaunción. Pero nunca se le escuchó decir a Ortega Cano, que el toro estaba acabando con su vida.

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