Kiosco

La Opinión de A Coruña

Javier Cuervo

Un millón

Javier Cuervo

El desnudo de pie

El verano saca los pies al sol, sobre arena caliente o en sandalias de santo reverenciado por monjes, peregrinos y alemanes. Poca gente puede enorgullecerse de los dedos de los pinreles, que atraen a un tipo de fetichistas dubitativos entre el pie y el zapato, la carne y el cuero, pero las redes sociales están llenas de pares de piernas con su decena de dedecillos al final de una tumbona con un horizonte de mar.

Los pies cargan con la mala fama de ser carne que huele a lácteo fermentado. Sus dedos pasan la mayor parte de la vida en el transporte público atestado de los zapatos, arrimados, arracimados, oprimidos por el pulgar, capitidisminuidos en el meñique. Tras su jornada peatonal se relajan en casa y, liberados del calcetín o de la media, se estiran para recuperar su individualidad al grito de “que corra el aire”.

La infancia natural dura lo que el niño rechaza el calzado. Cuando lo acepta la cultura ha entrado en él, ahormándolo con la horma de su zapato. Él progreso se calza. Los países subdesarrollados tienen niños descalzos. En los países en desarrollo las señoras mayores acuden al callista. En los de la OCDE la gente con algo de dinero consulta al podólogo y se hace la pedicura.

El calzado fue un privilegio como lo es ahora el desnudo del pie. Alguien es famoso o así se siente cuando se fotografía descalzo; cuando se quita los zapatos para que le fotografíen. Es su manera de estar cómodo en la fama, de andar por las revistas o Instagram como Pedro por su casa. Siempre me llamó la atención que las celebridades, cuando nos enseñaban su casa, se acomodaran en el sofá elegantemente vestidos, exactamente peinados y perfectamente descalzos. Una mañana entera de maquillaje y vestuario para acudir descalzo a la sesión fotográfica. Nunca supe qué significa ese gesto que no es de intimidad sino de exhibición, que es tan cool como calzar manolos y que está en las antípodas de la confianza, a la que se va a calzón quitado.

¿Saben los fotógrafos de hoy por qué descalzan o se les descalzan las celebridades? Me encantaría que alguien me respondiera.

Compartir el artículo

stats