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La Opinión de A Coruña

Costoso retraso europeo de la reforma de la luz

La negativa durante un año de la Comisión Europea y de Alemania a reformar el sistema de cálculo del precio mayorista de la electricidad ha salido muy cara para los ciudadanos, las empresas y la economía de la Unión Europea (UE). La escalada del precio de la luz fue la principal responsable del inicio del disparo de la inflación europea en 2021, ya que encareció las facturas domésticas y todos los costes productivos, desde los fertilizantes y las granjas a la industria y los servicios. La subida de la luz seguía siendo el pasado agosto el principal factor inflacionista en la UE. La inflación, a su vez, ha traído la subida de los tipos de interés, que frenan el crecimiento, encarecen y limitan la inversión pública y empresarial y han subido en más de 1.500 euros anuales el coste medio de las hipotecas en España.

Costoso retraso europeo de la reforma de la luz

Durante el verano de 2021 ya quedó claro que el mecanismo europeo era disfuncional y disparaba artificialmente el precio de la luz sin relación con los costes reales medios de producción. La petición de España, Francia, Italia, Portugal, Grecia, República Checa y Rumania para reformar el sistema fue rechazada en octubre de 2021 por la Comisión Europea, Alemania, los países del norte e incluso los reguladores energéticos, que parecían actuar como lobby del sector energético.

La excepción ibérica, que España y Portugal arrancaron con fórceps, no entró en funcionamiento hasta mediados de junio. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reconoció en el Parlamento Europeo el pasado 8 de junio que el sistema de precios de la electricidad “ya no funciona”, pero siguió sin proponer ninguna medida concreta. Sólo cuando el precio mayorista amenazaba con superar los 1.000 euros el megavatio/hora (MW/h) en la UE, Berlín dejó de oponerse y la Comisión Europea anunció el 29 de agosto una “intervención de emergencia” y la reforma estructural.

Riesgo distorsionador

En el sistema europeo, la última unidad de producción más cara (el gas) que interviene para cubrir la demanda eléctrica en cada franja horaria fija el precio global mayorista, aunque su contribución sea marginal. El riesgo distorsionador de esta fórmula se hizo evidente al inicio del verano de 2021 cuando el precio del gas comenzó a dispararse en el mercado de referencia europeo TTF holandés y, como consecuencia, disparó el precio de la luz en la UE, aunque la electricidad producida por gas sólo representa del 10% al 20% del total según el país. El gas, que se había situado entre 10 y 20 euros MW/h desde 2014, escaló hasta los 93,6 euros el MW/h el 27 de septiembre de 2021, ocho veces el precio que registraba en septiembre de 2019, antes de la pandemia y en plena expansión.

La escalada del gas comenzó primero por la rápida transformación del TTF en un mercado de especulación financiera, como ya ocurre con los mercados petrolíferos, donde la mayoría de contratos son operaciones financieras especulativas para obtener rápidos beneficios a corto plazo que no tienen nada que ver con la compra y el suministro físico de gas. Una prueba clara del carácter especulativo del mercado TTF es que el precio del gas, que cerró al récord de 339,2 euros el MW/h el viernes 26 de agosto, se desplomó de golpe el lunes 29 de agosto tras el anuncio de Von der Leyen de la reforma eléctrica y este 2 de septiembre cotizaba a unos 209 euros MW/h, pese a los cortes de suministro de gas ruso a Francia y a través del Nord Stream 1. El precio del gas en el mercado TTF además es cuatro veces más caro desde mediados de 2021 que el suministrado por gaseoducto a España e Italia, según los informes trimestrales de la UE.

El segundo factor, fue que la Comisión Europea y los gobiernos permitieron que las compañías gasistas europeas dejaran bajo mínimo el nivel de reservas de gas, lo que impulsó la especulación al alza de los precios. La Comisión Europea no presentó hasta marzo de 2022 su propuesta de nivel mínimo de reservas obligatorio y la normativa no fue aprobada hasta finales de junio.

El tercer factor fueron las tensiones con Rusia por las objeciones europeas a la entrada en servicio del gaseoducto Nord Stream 2, cuyo proceso de autorización Alemania suspendió en noviembre. La crisis de Ucrania, la invasión rusa y las represalias por las sanciones europeas contra Moscú continuaron alimentado la escalada del gas en la UE, que es nueve veces más caro que en Estados Unidos. Y el precio mayorista de la luz llegó en agosto a máximos de 850 euros el MW/h en la UE, diez veces más alto que antes de la escalada del gas.

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