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La Opinión de A Coruña

Matías Vallés

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Matías Vallés

Sánchez ficha por las clases medias

Ángels Barceló le da los buenos días, y Pedro Sánchez responde con cadencia de opositor que “este Gobierno se desvelará por la clase media y trabajadora”. Hasta el orden en que pronuncia ambas clases es significativo de la jerarquía que establece. Durante los siguientes diez minutos de entrevista, repetirá en cinco ocasiones la expresión “clase media y trabajadora”, lo cual no puede ser una coincidencia. El espectro de burgueses y obreros es numeroso, pero un presidente del Gobierno asaeteado por las encuestas ha acertado al menos al delimitar el terreno de juego.

Una vez determinado con acierto el protagonista del curso político, el muy delgado Sánchez debe determinar al antagonista. También aquí busca desde el principio la confrontación con las “grandes empresas”, a las que acusa de actuar en sintonía con un PP “negacionista”, el insulto de moda desde la pandemia aunque antes se reservaba a quienes impugnaban el genocidio nazi. Por si algún barón socialista se muestra remiso, el presidente del Gobierno insiste en que “las grandes energéticas llevan de la mano al PP, y son beneficiarias de estas circunstancias económicas”. También aquí acierta, al condenar la insensibilidad de compañías dispuestas a inmolar a las clases medias en el altar del capitalismo subvencionado.

El objetivo inmediato de Sánchez no es ganar las generales, ni siquiera mejorar sus sondeos desfallecientes, sino evitar unas elecciones anticipadas hasta el próximo verano. No anda sobrado de bazas, según demuestra su conformista “sin entrar en la euforia, no podemos caer en el catastrofismo”, con un abanico demasiado amplio y negativo para el PSOE entre ambas posiciones. Su jugada maestra de regreso del veraneo ha consistido en aceptar el reto del debate en el Senado con Núñez Feijóo, tan sorprendido por el cara a cara que balbucea excusas sobre el desarrollo de la sesión. El PP no confía en acertar, quiere ganar únicamente sobre los errores del rival, por eso fracasa cada día que no se convocan elecciones.

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