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La Opinión de A Coruña

Pedro de Silva.

Apoliticismo imposible en la cúpula

El Judicial es un Poder del Estado que aplica la Ley y controla que se cumpla, interpretándola al hacerlo. Ahora su cúpula está a punto de choque de trenes con el poder ejecutivo y de paso con la mayoría —por ajustada que sea— del legislativo. Pero no se confunda la cúpula con la base real, que en España descansa en 4.000 esforzados jueces, en su mayor parte por oposición, que con medios limitados o a veces precarios hacen su trabajo de forma independiente y entre los que no se conocen prácticamente casos de corrupción. El problema está en que la cúpula —de compleja y discutida composición— tiene presencia significativa en el Tribunal Constitucional, cuya función primordial es controlar la legalidad de las leyes, o sea, de la alta política, una tarea en la que de modo inevitable se hace alta política. Solo cabe esperar que, por hacerla algunos, el choque no acabe en catástrofe.

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