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Juan Tallón

parece una tontería

Juan Tallón

Está bien, pero...

El sábado me puse a cocinar rápido y sin ganas, y, como siempre, no probé el plato hasta que estuvo hecho; esta vez, eran unas setas con arroz. Disfruto con que algunas cosas no tengan solución y haya que aceptarlas como vienen, sí o sí. “¿Cómo está?”, le pregunté a mi hija, ofreciéndole la prueba. “Está bien, pero…”, dijo, y se quedó pensativa. “¿Pero qué?”, quise saber. Ahondó en el silencio. Solo después de mucho insistir dejó caer que quizá estuviese un poco sosa. “Ah, está sosa. Terrible”, mascullé, sin demasiado entusiasmo por la crítica. “No sabe a nada, papá”, añadió inesperadamente. En general, casi siempre hay un pero, si no varios. No se conoce un día sin ellos… porque no existe. O lo pones tú, o te lo ponen.

Muchas historias empiezan precisamente con un “está bien, pero…”. Solo con eso ya puedes imaginar qué viene a continuación. Hay algo que a menudo vuelve insuficientes las cosas buenas, de tal manera que dejan de ser buenas enseguida. A lo mejor son buenas durante tres o cuatro palabras, pongamos, cinco o seis a lo más, hasta que se pronuncia la conjunción adversativa. Pero, pero, pero. Los días se llenan de pesares semejantes a esperanzas y esperanzas semejantes a pesares. No se sabe qué es qué, ni dónde empieza el acierto ni dónde el error. Simplemente, pero. Y después, el vago desencanto.

Estar plenamente satisfechos es dificilísimo. Pareciese que esa plenitud nos dejase descontentos. Tú te las prometes felices, y cuando llega la hora, la expectativa cobra vida como sueño roto: el maldito pero. La conjunción te sume en un extraño estado de decaimiento, más difícil de gestionar que si desde el principio te dijesen “mal, todo mal, dedícate a otra cosa”. Al menos, cuando la frase empieza por “mal”, no se levantan esperanzas. Me pregunto si nuestra insatisfacción responde a la época o si estar vivos siempre pasó por decir “pero”. Aunque por otra parte, parece que desprenda cierto encanto que uno haga cosas que justo encajen en una categoría tan particular: bien, pero…

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