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Carlos Miranda

La pelota no se mancha

Carlos Miranda

Svensson quiere ahorrarle dinero al Dépor

Max Svensson LOF

Hace unos meses pocos hubieran sacado cinco euros de su bolsillo para apostar que el Deportivo iría camino del invierno con Max Svensson como su delantero centro titular. Y no por sus condiciones, por el potencial que llevase dentro, sino por estatus, por exigencia, por la competencia que tenía a su alrededor, porque el nombre de Lucas aún revoloteaba. El ‘9’ del Dépor en una categoría como la Primera Federación demanda ser una realidad más que venir como una promesa. Casi nadie le conocía entre el grueso del deportivismo cuando el club alertó de su fichaje. Pero, ya en noviembre, ahí está él, callado, esforzado, con el ímpetu de la juventud e intentando asimilar y convertirse en el goleador de los blanquiazules, algo que va mucho más allá de tirar buenos desmarques, dejarse la vida en la presión y atinar con los tres palos. Son camisetas que pesan, contextos que por momentos abruman. Y los planes no le señalaban, precisamente, a él como primera opción, pero tiene hasta enero para demostrar si esa camiseta, si la titularidad son suyas.

De su crecimiento en los próximos meses dependerá parte de los movimientos del Dépor en el mercado de invierno

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A Óscar Cano no le tembló el pulso. Amigo de pocas revoluciones, sí de ir inyectando cambios graduales y sin vuelta atrás en sus equipos, su titularidad fue quizás el gran mensaje que mandó en su primer once en A Coruña. Luego llegó la entrega a Villares, primero eligió arriba. Un ofuscado Quiles debía olvidarse de la punta de ataque y a Gorka Santamaría le tocaba esperar, a pesar de que lo conocía perfectamente de su etapa en Badajoz. El señalado era el joven, el que menos papeletas tenía el pasado 31 de agosto. Y no se ha caído aún de ningún once y el técnico no parece tener intención de sacarlo de ahí a corto plazo. Tras fajarse fijando centrales, siendo el primer defensa y atrayendo la atención de las retaguardias rivales, llegaron primero las asistencias y ahora los goles. Un facilitador que ahora también ve puerta. Así como es una roca cuando le embaten los defensas así pretende hacerse ver como dueño de la punta de ataque de Riazor. A ver quién lo mueve de ahí.

Si algo ha ido mal en la delantera es porque Gorka no ha rendido o no se le ha aprovechado, no por Lucas o por Max

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Su crecimiento en los próximos meses marca algunos de los movimientos del Dépor en el mercado de invierno. La manida y real frase de que el equipo no es contundente en las áreas, de que ahí ha estado perdiendo sus partidos puede acabar guiando las acometidas en enero. Hace un año llegó Álvaro Rey el 6 de enero y el mes fue plácido en los despachos. Hoy, salvo cambio radical, la perspectiva avisa de que habrá más agitación, trabajo y decisiones profundas. Las primeras, las bajas para hacer sitio. Una de las posiciones que centra todas las miradas es la delantera. A nadie se le escapa que si el Dépor tuvo que esperar 11 jornadas para que uno de sus dos delanteros marcase es que ahí algo no va bien. No son, desde luego, los únicos responsables, porque el volumen de juego del Dépor, su capacidad de creación en los últimos metros tampoco es que le haya ofrecido un torrente de buenos servicios, de ocasiones en bandeja.

Han llegado los puntos antes que el fútbol. No es el mejor camino, no es el primer equipo que se levanta así

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Pero Svensson sigue empeñado en poner de su parte, en luchar más que nadie, con el aliado de la titularidad, para demostrar que la planificación de la delantera del Dépor esta temporada no es una apuesta fallida. Si funciona y crece hasta asegurar la química del ataque blanquiazul y un buen puñado de goles, puede reducir considerable el trabajo en la plaza de Pontevedra y, de paso, ahorrarle un dinero al club.

Más allá de lo que pase, Svensson nunca será el culpable. Llegaba como opción sub 23, como complemento, y se ha visto ante una de las oportunidades de su vida. Tampoco serían responsables Lucas Pérez o el Cádiz, aunque a más de uno le pese lo que ha condicionado el coruñés algunas de las planificaciones deportivas del Dépor de los últimos años. Lo que ha fallado es el aprovechamiento de Gorka Santamaría. O él no ha rendido o le ha sobrepasado la responsabilidad o no se le ha ofrecido el contexto adecuado. Pero un delantero por el que se peleaba toda la categoría debía valer y llegar. Él también tiene tiempo de enmendar el errático inicio de su aventura coruñesa. También es cierto que cuenta con un competidor que le lleva unos cuerpos de ventaja y que no se lo va a poner fácil.

El alambre y la rueda

Mientras la delantera se rebela a su destino, lleva el equipo un mes desfilando en un alambre. Mil vaivenes, muchas embestidas. Su inestabilidad salta a la vista, sigue aferrado. Acelerar el paso desde la llegada de Cano solo le ha servido para no perder la rueda del grupo de cabeza. Y no es poco. Más allá de una mejoría en su fútbol, que hay que escudriñar con lupa, el equipo coruñés ha tirado de instinto, de agarrarse a Riazor y tirar, de apretar los dientes como podía en Algeciras. Muchas veces fueron antes los puntos que las maneras y la progresión en el juego. Muchas veces fue antes la competitividad que las hechuras de equipo campeón, completo a todos los niveles. El Dépor anda ahí, inestable, con dudas, al menos intenta hacer cuero. Busca esa alquimia tan difícil de conseguir y de no perturbar que a él le voló por los aires al inicio de 2022 para nunca terminar de volver. El último ejemplo es el Racing de Ferrol. Dos lesiones, una indisposición, dos malos resultados... Mientras tanto resisten Córdoba, Linares, Alcorcón... y hasta el Dépor. A trompicones, pero técnicamente de pie. Donde debe estar hasta ser un equipo, un candidato a ascender. Un superviviente que gana tiempo y vida.

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