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José Manuel Ponte

Inventario de perplejidades

José Manuel Ponte

La capa del mago Sánchez

En un arriesgado número de prestidigitación, de esos con los que los magos ponen a prueba la credulidad del público, don Pedro Sánchez ha hecho desaparecer el delito de sedición del Código Penal.

Con carácter previo y antes de hacernos descubrir lo que había hecho desaparecer (un perrito de raza Schnauzer y la señorita que lo llevaba atado a una correa) el mago hizo una completa exhibición de sus habilidades. Parecía imposible con esa impedimenta (los perritos pueden empezar a ladrar a poco que se pongan nerviosos, levanten la pata cuando les parece o se acerquen a los árboles para enviar húmedos mensajes cifrados a familia y amigos). Para asombro del público apareció primero la señorita llevando en la mano la correa del perro. Parecía desconcertada por la no presencia del cánido y le preguntó al mago, de forma muy expresiva, por su paradero:

-–Yo no lo he visto —se excusó— pero si le silbas quizás te oiga y venga a verte.

--No sé silbar. En el colegio ya no te enseñan cosas útiles —se lamentó.

--Pues entonces toca las palmas —como hacían hace años los serenos de Madrid que, por cierto, eran casi todos asturianos—.

Así lo hizo y para sorpresa general salió de debajo de la inmensa capa del mago un perrito Schnauzer blanco. Algunos de los asistentes creyeron que esa aparición indicaba que el mago podía haber hecho trampa, pero entonces el mago tocó palmas otra vez y apareció un perrito Schnauzer de piel negra.

Más o menos eso es lo que sucede con el escamoteo que ha hecho el presidente Sánchez con el delito de sedición, cuyo objetivo principal parece ser cancelar definitivamente las deudas con la Justicia que tengan los condenados por el Tribunal Supremo por su participación en un referéndum ilegal, unas leyes de desconexión del Estado español de la autonomía catalana y, por último, la vertiginosa proclamación de la República Catalana que solo duró segundos.

Los condenados por todas esas majaderías fueron indultados por el Gobierno y, suponemos, queda abierto el regreso del autoexilio del fugado a Bélgica, el inefable Puigdemont y resto de compañeros mártires. Y está por ver si la magia se extiende a una solución para Griñán y altos cargos de la comunidad autónoma que él presidía. La capa del mago es amplia y acogedora. Como dicen en coplas, la que fue de Luis Candelas, el famoso ladrón: “Debajo de la capa de Luis Candelas mi corazón amante vuela que vuela...”.

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