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La Opinión de A Coruña

El cojín sueña con ser almohada mientras sostiene nuestra cabeza. El cojín no se nos va de la cabeza, aunque soñemos con la almohada. El cojín se acobarda, se acojina, si nunca lo sacamos del sofá y no ve mundo, no ve la cama, no ve el sillón cercano, no ve el suelo incluso. Todo hombre que se precie, toda mujer, ha de tener un cojín favorito, un cojín de cabecera, aunque mejor sería decir de riñonera. Los cojines protegen los riñones igual que un guardaespaldas protege a un prohombre. Y a una espalda. Igual que un pastor protege a sus ovejas, igual que un Dios protege a sus criaturitas.

Hay cojines que pasan inadvertidos por la vida y los hay que entregan la suya a un perro, una cantante, un terrateniente, un cazador o una ingeniera. La vida a veces nos asusta y entonces nosotros nos acojinamos en nuestro sofá y acojinados tratamos de ignorar al mundo y sus crueldades. El cojín es el descanso del guerrero aunque no haya guerreado. Me gustas en tu cojín porque estás como ausente. El cojín es un objeto cargado de futuro. Cojín para el niño que quiere parecer más alto, cojín para el jinete temblón, cojín al final de la jornada y para viajar en avión.

Hay que dar por sentado que hay cojines para silla. Un almohade sentado en un cojín sería una redundancia. El cojín cabe en un poema y lo hace más confortable, más agudo. Uno se hace mayor cuando piensa en que habría que ir lavando la funda de los cojines. Los cojines en las corridas de toros se llaman almohadillas, que son el pariente rojo, pobre y plano de las almohadas y los cojines. Más lanzables. No hay un cojín para cada ocasión, ya que al cabo del día hay muchas ocasiones y no estamos como para cambiarlos a diario. Cojín: chico joven y cojo. El que a buen cojín se arrima, buen descanso lo cobija. Guerra de cojines en pijama tras una olvidable jornada añorando la niñez. Cojines sobre los que depositar los sueños o las lágrimas, testigos de nuestros siestones o desvelos. Preciada y cotidiana posesión. No se habla mucho de ellos. Nos parece un asunto blandito.

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