Queridos Reyes Magos:

Como bien saben SS.MM., la pandemia por coronavirus aún no ha terminado, dependemos de cómo evolucione la nueva situación epidemiológica que afecta a China, con una gran avalancha de contagios y la incertidumbre de que el virus pueda mutar de nuevo y surgir nuevas variantes más contagiosas y que eludan la eficacia de las vacunas actuales; el conflicto bélico en Ucrania sigue activo, provocando una grave crisis energética y económica a nivel mundial, y con un escenario complejo e incierto; el planeta está inmerso en una emergencia climática que sigue su curso mientras gran parte de los gobernantes del mundo miran para otro lado y el tiempo se agota.

Ante un escenario preocupante, nos encontramos con la falta de liderazgo político a nivel planetario para afrontar esta situación con garantías. Estamos ante una encrucijada muy difícil de resolver, por lo que además de invocar al apóstol Santiago, ahora más que nunca me gustaría hacerles a SS.MM. algunas peticiones para el 2023, con la esperanza de que se cumplan por el bien de la Humanidad.

Dedicar más recursos y estar preparados ante un repunte en la pandemia y/o que surjan nuevas variantes que puedan escapar de las vacunas actuales. Dar pasos adelante en la mitigación y sobre todo en la adaptación al cambio climático. También está muy presente la pobreza y el hambre en el mundo, tenemos que apoyar más que nunca a los que la sufren.

No es posible que con los problemas tan acuciantes que tiene ahora mismo la humanidad, continúen las inversiones en armamento con fines bélicos, cuando estamos más necesitados que nunca de paz, entendida no solo como la ausencia de conflictos bélicos, sino también la imperiosa necesidad de acabar con la violencia de género, con las desigualdades sociales, etc.

Tenemos que contribuir a que los ciudadanos que viven en aquellas zonas del planeta más desfavorecidas y necesitadas, fundamentalmente en las que hay hambruna, carencia de infraestructuras básicas de abastecimiento y saneamiento, falta de asistencia sanitaria, etc., estén en condiciones de igualdad y que puedan llevar una vida digna. No puede haber paz en el mundo, ni en la sociedad, ni en las familias, si antes no hay justicia e igual dignidad para todos.

En nuestra querida España, en tiempos difíciles lo razonable sería afrontar los problemas mediante la unidad de acción política y no la toma de decisiones partidistas e interesadas (un cúmulo de despropósitos), que estoy seguro que una gran mayoría de españoles no comparten.

Lo que deseamos la gran mayoría de los españoles es un país en paz, más próspero, en el que exista libertad, trabajo y bienestar social para todos. Es preciso recuperar el arte de la buena política que sirva para sumar esfuerzos desde el respeto a la diversidad, pensando en el interés general por encima de los intereses partidistas, ya que los sectarismos no conducen a ninguna parte.

Necesitamos más que nunca que resurjan los auténticos valores democráticos como garantes de paz y concordia para todos los españoles. El porvenir está por hacer: ¿qué tipo de sociedad queremos construir? Tenemos que ser capaces de construir un futuro mejor, respetando la identidad y la diversidad de las 17 comunidades autónomas que conforman el Estado español, haciendo valer la Carta Magna que nos hemos dado todos los españoles, al menos mientras no se cambie, lo que no se puede es vulnerar la Constitución.

A ver si entramos con buen pie en el 2023 y se acaba de una vez por todas con la corrupción, crear empleo digno y de calidad para los que no tienen trabajo o están en condiciones de precariedad laboral, dar una solución integral al problema de la inmigración, etc.

Si bien en el horizonte del 2023 se vislumbran más sombras que luces, no es menos cierto que está en nuestras manos el poder revertir esta situación. Un poco de sentidiño no vendría nada mal. Con mis mejores deseos de un buen año para el conjunto de la Humanidad.