Kiosco La Opinión de A Coruña

La Opinión de A Coruña

Care Santos

Pornografía emocional

No hay furia peor que la de una mujer despechada, reza el verso. Aunque hay dos formas muy distintas de despecho, dos estilos, según el carácter de cada cual. Está la despechada tristona, humillada, llorosa, la que comete estupideces teñidas de indignidad, se arrastra por el fango, solloza, recuerda al mundo la injusticia sufrida. Es el estilo, pongamos, de Diana Spencer y su famosa entrevista en la BBC, esa de tono susurrante y ojos saltones, que hemos visto hasta la saciedad tanto en la realidad como en la ficción.

Luego está el despecho mordedor, rabioso, temible, el que se lía a navajazos contra todo, el que no atiende a consecuencias, el que golpea donde más duele. El de Shakira y las cuatro frescas que le ha soltado a Piqué en su última canción, nada menos que ante una audiencia de cuarenta millones de personas, con un estilo que parece sacado de una riña de patio de colegio y alusiones tan directas que provocan sonrojo a cualquier alma mínimamente sensible.

Está claro que Shakira puede cantar lo que le plazca y como le plazca. También puede sacar a su historia el rédito económico que crea conveniente, que para eso es suya. Y puede decirle a su ex lo que venga en gana si así se queda más tranquila. Aquí la novedad es nuestra complicidad, nuestra participación en todo este lío. Los habitantes de la humanidad, incluso aquellos que no somos aficionados al fútbol ni hemos seguido la carrera de la cantante colombiana, nos encontramos de pronto asistiendo en directo a lo peor de la historia entre dos personas y su difusión a los cuatro vientos. Nos encontramos pensando en dos niños a quienes no conocemos como si su vida nos concerniera. Nos descubrimos opinando, porque sobre estas cuestiones de los cuernos y sus causas todo el mundo tiene algo que decir.

¿Y qué ocurre si preferíamos quedarnos al margen? ¿Si no deseábamos escuchar los insultos que la despechada dedica a su sustituta y a su ex? ¿Si no nos interesa —y aún menos nos complace— semejante pornografía emocional?

Compartir el artículo

stats