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Joaquín Rábago

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Joaquín Rábago

Cuando la UE y la OTAN tienden a confundirse

La Unión Europea, la asociación económica y política que, tras la salida del Reino Unido, forman actualmente veintisiete países del continente, y la organización militar que conocemos como OTAN tienden cada vez más a confundirse.

Es lo que se desprende de la declaración firmada el pasado martes por el presidente del Consejo Europeo, Jean Michel, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

En la guerra de Ucrania y en las sanciones económicas contra Rusia, la UE y la OTAN colaboran ya estrechamente, pero ahora se pretende extender esa cooperación a la competencia con China, en la que EEUU busca también el decidido apoyo de sus aliados.

En el comunicado suscrito por los líderes de la UE y la OTAN se critica el “envalentonamiento chino”, que presenta, según dicen, nuevos desafíos a los que habrá que hacer frente en el futuro de modo conjunto.

Desafíos que son tanto militares como económicos y que afectan también a las campañas de manipulación y desinformación que atribuyen a potencias extranjeras, es decir a las dos potencias rivales señaladas en el documento.

La coordinación que planean ambas organizaciones ofrece así a EEUU, país que, como vemos en Ucrania, marca la agenda geoestratégica occidental, nuevas posibilidades de influir a través de la OTAN en la política de la UE.

En el comunicado se presenta a la Alianza Atlántica como fundamental para la defensa colectiva y esencial para la seguridad euro-atlántica, ahora directamente amenazada por la invasión rusa de Ucrania.

“Reconocemos, dice el comunicado, el valor de una defensa europea más fuerte y efectiva que contribuya de manera positiva a la seguridad mundial y transatlántica y que sería complementaria de la OTAN, a la que debe ofrecer interoperabilidad”.

La presidencia de la UE quiere reunirse próximamente con el Gobierno de Volodímir Zelenski para hablar del envío del armamento pesado que no deja de reclamarle con vehemencia a Europa, al igual que a EEUU, el presidente ucraniano.

En la declaración conjunta de la UE y la OTAN se señala que la “brutal guerra” de Ucrania — ¡como si no fueran brutales todas las guerras!— pone en peligro la seguridad y estabilidad no sólo en Europa sino también en el resto del mundo al agravar la crisis alimentaria y energética.

Aunque la Alianza Atlántica nació como respuesta a la que se veía como amenaza a Europa por parte de la Unión Soviética, tras la disolución del Pacto de Varsovia, EEUU decidió mantenerla y ampliar eventualmente su campo de acción a otras regiones del globo como la del Indo-Pacífico.

La aproximación entre la UE y la OTAN que ahora observamos comenzó ya en 2002, cuando se permitió el acceso de los países de la UE a las infraestructuras de la OTAN para sus propias operaciones militares.

En la cumbre aliancista de Lisboa de noviembre de 2010 se reforzó la cooperación entre ambas organizaciones y en 2018 hubo una nueva declaración conjunta que incluía el compromiso de intensificar la colaboración en movilidad militar y en la lucha antiterrorista.

La novedad ahora es la inclusión de China entre los mayores retos a los que se enfrentan tanto la UE como la OTAN, algo de lo que ya se trató en la última cumbre de la Alianza, a finales del pasado mes de junio en la capital española.

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