Kiosco La Opinión de A Coruña

La Opinión de A Coruña

Matías Vallés

Al azar

Matías Vallés

Nadal se adentra en la tercera edad

A los 35 años empieza la tercera edad deportiva, entendida como el periodo en que cualquier éxito del campeón en cuestión será interpretado exclusivamente en razón del calendario. Un portero joven que encaja un gol incomprensible, comete un error. Si un guardameta treintañero incurre en el mismo fallo, está viejo. Nadal ha traspasado el umbral de la prejubilación con un hándicap, porque basa sus triunfos infinitos en un derroche de juvenil insolencia. Su arrollador desempeño es incompatible con el síndrome de Peter Pan.

El deporte de élite no discrimina por edad, pero tampoco tolera la permanencia en el trono basada en glorias pretéritas. El marcador deportivo es un termómetro insobornable. Messi puede ser campeón del Mundo a los 35, pero si fracasa en la empresa será un anciano a expulsar del estadio. Los dioses deportivos han de acreditarse semanalmente o buscar otra ocupación. En actividades humanas menos exigentes, se pretende que la veteranía aporte un blindaje que concede privilegios al margen de los resultados que se acrediten. La experiencia solo enseña que la experiencia no sirve para nada, no hay lastre más pernicioso que los veteranos abotargados.

La encrucijada shakespeariana de Nadal no se debe a que se enfrenta a jugadores que no habían nacido cuando ganó su primer Grand Slam. Medirse a tenistas más jóvenes, empezando por el propio Djokovic, le viene ocurriendo desde hace más de una década. La crisis se debe a que el campeón mallorquín solo puede permitirse la plenitud, la posibilidad de un lógico declive es inadmisible en quien cada año por separado cosechaba los méritos suficientes para ser el mejor deportista español de la historia. La situación viene empeorada por los aficionados que creen homenajearlo con el clásico “nos has dado mucho”, cuando Messi y Nadal solo quieren ganar hoy. Mientras el megacampeón tramita su dilema, dejaremos a Martina Navratilova la resolución de un duelo irrepetible y sin precedentes. “Federer es el jugador más importante de todos los tiempos, y Nadal es mejor que Federer”.

Compartir el artículo

stats