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Mercè Marrero

Shakira desmonta al ‘My way’

La canción de Frank Sinatra es un himno a un estilo de vida muy masculino. La de Shakira no tendrá tanto recorrido, pero se ha convertido en el emblema de muchas mujeres.

La imagen que ilustró en varios periódicos la necesidad de una nueva convocatoria de elecciones para presidir la Cámara Baja de Estados Unidos fue la de unos congresistas republicanos rezando en el Capitolio. Sucedió hace varias semanas y me recuerdo a mí misma en pijama y con un café con leche hojeando lo sucedido aquí y allá. Fue al cerrar el periódico y repasar la contraportada cuando caí en la cuenta de que algo me había chirriado. Volví a la sección de internacional y voilà. Ahí estaban los hombres trajeados y arrodillados sobre una moqueta azul. Supongo que hay que ser muy yanqui como para que esa imagen no resulte extraña. Las miradas, la postura corporal y los gestos transmiten y a mí me confundieron todos. Los políticos buenos hacen buena política. Confiar una victoria a un rezo público y grupal es mezclar pasión y razón. Ambos conceptos son maravillosos, pero cada uno en su lugar.

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo, ha considerado que hay que introducir varias medidas para presionar emocionalmente a las mujeres que han decidido abortar. Mujeres que, por cierto, se han acogido a alguno de los supuestos legalmente establecidos, pero que parecen no ser suficientes para García-Gallardo y el partido al que representa. Lo mejor que nos podría suceder es que este señor se ciñera a participar en actos informales, como concentraciones moteras, presentaciones de Thermomix o quedadas para ir a recoger setas. Escuché su declaración ojiplática. El tono mesiánico de quien afirma que la política es dura, pero que se conformaría y daría por satisfecho si, con las medidas propuestas, pudiera salvar una sola vida. A mí me da miedo, y mucho, que haya demasiado alumno de curso acelerado de oratoria elemental haciendo política, toqueteando y tratando de manipular derechos apelando a la emoción.

Y ya puestos en temas pasionales, quiero darle las gracias a Shakira. Hasta su colaboración con BZRP en su Music Sessions #53, mostrar despecho y rencor porque tu pareja te ha puesto los cuernos era muestra de un mal manejo de los sentimientos. Como dice mi amigo Guiem, Paquita la del Barrio ya abrió ese camino con su Rata de dos patas, pero ni su ritmo era tan pegadizo ni ella tenía tanto savoir faire. El dolor, la decepción, la baja autoestima y la pérdida de confianza que se sienten cuando alguien a quien quieres te es infiel suelen esconderse, y es más que necesario que llegue una loba guapa y exitosa para cantarnos que se puede sentir y mostrar rabia y seguir siendo tiarronas estupendas.

Siempre he interpretado que My way, de Frank Sinatra, es una especie de himno que reafirma un estilo de vida mujeriego. Puede que sea uno de tantos prejuicios que arrastramos, pero me suena a reivindicación elegante, vital y apasionada del carpe diem del flirteo. Curiosamente, muchos hombres (mayores) la eligen como canción favorita. La de Shakira no tendrá tanta calidad ni tanto recorrido, pero hay que reconocer que, por fin, una pieza ha logrado unir e invitar a muchas féminas a que saquemos pecho y nos sintamos lobas, aunque solo sea durante los minutos que tiene la canción y mientras bailamos frente el espejo. Shakira canta emociones y no hace política, de momento. Una tipa lista.

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