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Juan Soto Ivars

La hoguera

Juan Soto Ivars

Vox versus Federico

Los capillitas de Vox están atacando a Federico Jiménez Losantos y Ana Rosa Quintana, pero sobre todo al primero, porque ni uno ni otra han defendido al vicepresidente de Castilla y León, García Gallardo, en su absurda salida con el aborto y los latidos de los fetos. Primero habló de un protocolo que parecía obligar a las mujeres a escuchar el latido del feto antes de abortar, luego dijeron que no, que no se las obligaría, sino que obligarían al médico a ofrecerles escuchar el latido si ellas querían, y al final que tampoco: aquí no había ni protocolo. ¿Mañueco? Está reunido.

Vaya usted a saber lo que pasó ahí. Igual era un globo sonda. A los políticos les gusta tirarlos. Dicen que van a hacer algo y según el ruido de la piedra en el fondo del pozo tiran para adelante o para atrás. O tal vez era realmente una cosa acordada entre Vox y el PP, y Mañueco ha tenido que dar marcha atrás porque el petulante vicepresidente provocó demasiado ruido con su anuncio natalicioso. En fin: corre por ahí una encuesta que dice que ni siquiera entre los votantes de Vox hay una clara mayoría antiabortista. Y eso es lo que Jiménez Losantos dijo en Es Radio en la filípica mañanera en la que se dedicó a descuartizar de forma divertidísima a García Gallardo, porque el político había contestado a Ana Rosa con chulería y malos modales a una entrevista.

A partir de ahí ya fue la maravilla, una escalada sin control, llena de giros. Fue Rocío Monasterio para Es Radio, a ver si reencauzaba al díscolo locutor, y se encontró con una bronca donde había supuesto que iría la entrevista. Federico le recordó que no ha nacido el marquesito que le mande lo que tiene que decir, y a ratos ni dejaba hablar a Monasterio, que hace cuando se envara ese gesto de sierpe que seguramente aterrorice a Espinosa de los Monteros. El marido de Monasterio, mosqueado con el maltrato radiofónico a la parienta, apareció en escena para insinuar a uno de los becarios del canal de Javier Negre que Losantos y Ana Rosa Quintana están untados por alguien y por eso se han puesto contra Vox. ¡Bueno! Pues Losantos ahora dice que o retira el señorito las insinuaciones o se ven en los tribunales, y apunta con el dedo a la sociedad evangélica El Yunque, cuyos tentáculos mediáticos en España son cada vez menos discretos.

Como Miguel Núñez, “ver a Jiménez Losantos atizar a alguien de Vox es disfrutar por unos minutos de Haaland con la camiseta de tu equipo. El delantero killer que nunca tendrás”.

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