Para celebrar al patrono de los periodistas, san Francisco de Sales, el martes 24 día de su festividad, me pedí un rioja mientras esperaba a mi acompañante en el restaurante lucense en que habíamos quedado citados, y hoy disfruto de un “chupa-chups” mientras esto escribo. Pero no toda celebración tiene siempre referencia gastronómica, porque flaco servicio haríamos del santo intercesor, al que pedimos que nos mantenga siempre firmes, como periodistas, en el compromiso con la verdad. Y esto me recuerda una vivencia de mis tiempos en La Vanguardia de Barcelona con el bueno de Lorenzo Gomis (d.e.p.). Sabedor él de mi pertenencia al Opus Dei, invariablemente me vinculaba a la Escuela de Periodismo del Estudio General de Navarra, e invariablemente yo tenía que rectificarle diciéndole que no, que yo no era de los de Navarra, que yo había compaginado Derecho en Valladolid, y periodismo en Madrid y había logrado el carné de prensa en la escuela de Periodismo de Madrid, en la escuela oficial, la situada en la calle Capitán Haya, la trasera del Ministerio de Información y Turismo que entonces regía Fraga Iribarne. De aquellos tiempos aún recuerdo a compañeros como Tico Medina, Juan Luis Cebrián, Manuel Martín Ferrand y otros más. Y ya fuera escuela pública o privada, oficial o no, todos como periodistas teníamos claro nuestro compromiso con la verdad.