Opinión | El correo americano

El precio de una marca

Se dice que uno de los valores más preciados de nuestra época es la información. Aunque, en realidad, la información siempre ha cotizado en alto. Ocurre que ahora ya se han producido los desarrollos tecnológicos necesarios para poder mercantilizarse de un modo más evidente. La información, sobre todo la información personal, es lo que manejan, entre otras cosas, las llamadas Big Tech, como Meta (Facebook) y Alphabet (Google). Empresas que, en este momento, son indiscutibles líderes mundiales. Conocer el perfil del usuario facilita la venta del producto; los datos personales sirven para identificar a los consumidores y “guiarles” en su camino hacia la consumición. También se dice que la información es poder, como lo es su versión contaminada, la desinformación.

El acuerdo al que llegaron Fox News y Dominion esta semana ilustra con claridad lo cara que se ha puesto la información hoy en día. Recordemos los hechos. Dominion Voting Systems, una empresa de software que vende máquinas de votación, demandó a Fox News por 1.600 millones de dólares después de que en algunos programas de esta cadena de televisión se difundiera el bulo del fraude electoral durante las elecciones de 2020. Dominion argumentaba que su reputación resultó seriamente dañada. Según las evidencias presentadas por la compañía, algunos presentadores contribuyeron a difundir el bulo, a pesar de que, en privado, reconocían que no existía ninguna prueba que lo justificara. Es decir, que mentían de una manera deliberada por razones partidistas o, como escribió en un mensaje de texto una de sus estrellas, para no acabar con la marca que tantos años les había llevado construir.

El caso parecía despertar ilusión entre quienes pensaban, quizás de un manera un tanto ingenua, que Fox News recibiría por fin su merecido castigo. Después de haber intoxicado a sus espectadores (los cuales no suelen asomarse mucho por la competencia) sirviéndose de una conspiración con la que se puso a prueba la resistencia de la democracia estadounidense (véase el grotesco espectáculo del asalto al Capitolio), la cadena se vería obligada a seguir la senda de la veracidad y, jurando lealtad al código deontológico de la profesión, recibiría una lección inolvidable de periodismo. Pero Fox ha decidido pagar 787,5 millones a Dominion y dar así el asunto por zanjado.

El acuerdo evita un juicio en el que probablemente tendrían que declarar el jefe del grupo de comunicación, Rupert Murdoch, y sus presentadores más conocidos, con todo el ruido mediático que tal cosa generaría. De ese modo, Fox tampoco tiene que contemplar la posibilidad de que la cadena sea condenada por haber engañado a sus televidentes. Dominion lo celebra afirmando que “las mentiras tienen consecuencias” (se les olvidó precisar y añadir “económicas”). Fox, por su parte, también parece estar bastante satisfecha; en un comunicado dice que, después de resolver el litigio a través de este acuerdo amistoso, que refleja “el compromiso del canal con los más altos estándares de periodismo” (no desaprovechan la ocasión para bromear un poco), espera que el país pueda seguir adelante.

La cantidad que Fox ha pagado es lo que vale la ignorancia de su audiencia. A la cual le privan de conocer una verdad desagradable a través de su única fuente. La cadena se hizo dueña de esa información e impide así que ésta salga a la luz en los tribunales. Es sin duda mucho dinero, claro. Pero uno intuye que eso es lo que cuesta mantener la marca que tantos años les ha llevado construir.

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