360 grados

El no va más del cinismo

Joaquín Rábago

Joaquín Rábago

Richard Blumenthal, senador estadounidense del Partido Demócrata y por tanto correligionario del presidente Joe Biden, parece tenerlo bien claro.

Los miles de millones de ayuda militar que su país se ha gastado hasta ahora en Ucrania es, afirma ese senador por Connecticut, “el dinero mejor empleado” porque están sirviendo para debilitar a Rusia sin que muera un solo soldado norteamericano.

Con sólo un tres por ciento del presupuesto militar de EEUU, la superpotencia ha conseguido, según Blumenthal, “degradar a la mitad” el poderío militar ruso.

Pero ese tipo de cinismo no se da sólo en el Partido Demócrata, sino que es compartido también por muchos republicanos, entre ellos el senador Lindsay Graham.

Según el semanario Newsweek, en una reunión en Kiev con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, el veterano senador por Carolina del Sur se refirió a la ayuda militar norteamericana como “la mejor inversión” de su país porque “están muriendo (muchos) rusos”.

Zelenski agradeció las palabras del visitante estadounidense antes de añadir: “Libertad o muerte. Ahora somos libres”.

La respuesta del Gobierno ruso a lo afirmado por Graham y Blumenthal no se hizo esperar.

Según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, no puede imaginarse “mayor vergüenza para un país que tener esos senadores”.

Más contundente aún fue la portavoz del ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, quien recogió en su cuenta de Telegram las palabras de Graham y añadió que las inversiones que realizaron en su día empresas estadounidenses “en la Alemania nazi condujeron a la Segunda Guerra Mundial y al Holocausto”.

Según fuentes norteamericanas, sólo desde enero del año pasado hasta febrero de este año, EEUU ha prestado ayuda militar a Ucrania por valor de 46.600 millones de dólares aunque la cifra total —incluida la ayuda financiera y humanitaria— alcanza 75.000 millones.

Los dos candidatos republicanos con más posibilidades de llegar a la Casa Blanca, el ex presidente Donald Trump y el gobernador de California, Ron DeSantis, han cuestionado, sin embargo, ese apoyo incondicional al país de Zelenski.

Trump incluso ha prometido que acabará inmediatamente con esa guerra si recupera la presidencia, algo que preocupa al Gobierno de Kiev, que sabe que sin el masivo apoyo de Estado Unidos no podrá expulsar a Rusia del territorio ocupado.

De ahí que Zelenski y su ministerio de Defensa se esfuercen en demostrar, contra todas las evidencias hasta ahora existentes en sentido contrario, que la famosa contraofensiva ucraniana no ha fracasado.

Mientras tanto, a este lado del Atlántico, los Verdes alemanes se muestran como los más beligerantes frente a Rusia y critican las continuas vacilaciones del canciller socialdemócrata, Olaf Scholz, a la hora de enviar el armamento que continuamente pide Kiev.

Sus argumentos no distan mucho de los de los legisladores norteamericanos aunque parezcan menos cínicos. “Si Occidente no para a Putin en Ucrania, afirma Ralf Füchs, dirigente de la fundación Heinrich Böll, corre peligro la paz en Europa”.

El moralismo de los Verdes, que forman parte junto a los liberales del Gobierno de coalición de Berlín, ha hecho de la guerra de Ucrania una batalla entre el bien, representado por Occidente, y el mal absoluto, que encarna el autócrata del Kremlin.

Una batalla a la que se han sumado casi sin excepción los medios de comunicación alemanes, que acusan a los pocos pacifistas que osan levantar la voz aquí de “sumisión a Putin”.

¿Qué habría dicho de todo ello el premio Nobel de Literatura y pacifista Böll, cuyo nombre eligieron en vano los ecologistas para bautizar a la fundación de ese partido?