El trasluz

La tranquilidad es mi PIB

Juan José Millás

Juan José Millás

Se dice que los datos son el petróleo del siglo XXI y que la inteligencia artificial es la bomba atómica del siglo XXI. Significa que la bomba funciona a base de petróleo, que es como decir que va a pedales. Es el problema de las analogías: que a veces funcionan y a veces no. Se puede comparar el corazón humano con el motor de un coche, pero no hay forma de establecer una semejanza entre el cielo azul y un zapato. Hay demasiadas cosas que empiezan a ser el petróleo o la bomba atómica del siglo XXI, entre ellas el mismísimo petróleo y la mismísima bomba atómica, que continúan funcionando a tope, bien como combustible, bien como amenaza.

Estaba tentado de comenzar este texto asegurando que la farmacopea era el oro del siglo XXI en la medida en la que podría sustituir como patrón al preciado metal (perdón por lo de “preciado metal”), pero me he reprimido a tiempo aun después de leer que dos medicinas contra la obesidad han salvado o están a punto de salvar de la recesión a Dinamarca. Como lo leen: dos medicinas. Por resumir, una pastilla. Una pastilla es la que me ha permitido a mí, hoy, levantarme de la cama. Me la he tomado a primera hora con el café y se ha desvanecido la migraña. Quienes padecen de este mal saben hasta qué punto uno entregaría su patrimonio por librarse de esa forma de dolor de cabeza que, cuando ataca con saña, lo inhabilita a uno para todo. Sin embargo, me ha salido baratísima. Por unos céntimos he recuperado un día que de otro modo habría tenido que arrojar a la basura.

Cuando hago uso de un producto farmacéutico, me acuerdo de Alicia en el País de las Maravillas. Recuerden que se tomaba una galleta para crecer y otra para disminuir. Nos parecía magia. En cambio, nos parece normal que un comprimido tragado sin masticar, con un sorbo de agua, nos quite la ansiedad. Quitar la ansiedad no es fácil, los ansiosos lo saben. Pues, bien una caja de cincuenta ansiolíticos sale por poco más de un euro. ¿Hablamos o no hablamos de la magia del siglo XXI? Los daneses y los obesos deberían estar encantados de la vida. Yo lo estaría de ser una cosa o la otra. No estoy encantado de ser ansioso, pero me fascina el hecho de que un pequeño comprimido me devuelva la tranquilidad. La tranquilidad es mi PIB.

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