Uy, lo que me ha dicho

José María de Loma

José María de Loma

La próxima semana ya podrán usarse el gallego, el vasco y el catalán en el Congreso. Un nacionalista es alguien que insiste en que ha de haber plurilingüismo, pero para emplear él una sola lengua. Siempre la suya. Decía Eugenio D’ors que hay quien es tonto en cinco idiomas y ahora está por ver quién es el listo que habla bien euskera.

Feijóo considera todo esto un dislate pero sería interesante saber si eso lo piensa en gallego o en castellano. Con todo, la lengua más empleada en el Congreso es el guirigay. Que suenen todos los acentos y lenguas de España, un país tan plural como singular, pone enfermos a los que solo entienden el lenguaje de la uniformidad, pero no es menos cierto que estamos a un paso del ridículo: gente que podría entenderse perfectamente estará usando pinganillo para comprender a alguien con el que se acaba de entender perfectamente en la cafetería. El Congreso ha rechazado utilizar los pinganillos del Senado, donde ya se puede, en según qué caso, hablar en cualquier lengua estatal. No se fía Francina Armengol de que esos pinganillos estén usados o contaminados. Vaya usted a saber qué pasa si Aitor Esteban se pone uno que haya sido utilizado por un senador del PP. Cómo se dirá otitis en catalán. Algunos nacionalistas, tengo en mente a Rufián, preferirán seguramente que sus proclamas y golpes de efecto se entiendan en toda España a la primera. Si habla en catalán estará haciendo el chiste solo para su parroquia. Aunque bien mirado, todos los caudillos regionales tienen algo de frailón. El gremio de los traductores está de enhorabuena, se viene una fuente de empleo en el Congreso, aunque esperemos que nunca tengan que traducir lo de “eso no me lo dice usted en la calle”.

A Meritxel Batet, expresidenta de la Cámara, que combatió el uso de otras lenguas, acorde al reglamento, no le ha gustado nada todo esto y ha abandonado la política. El portazo es un idioma universal. Pidió explicaciones, pero le hablaron el idioma del ninguneo.

Estaría cachondo oír a Sánchez hablar en gallego y a Feijóo en la variante guipuzcoana del euskera. Por ejemplo. Si la realidad es a veces difícil de interpretar, a partir de ahora a lo mejor no nos enteramos de nada. Para variar. Bon día a todos.

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